
También implica la creación de un sistema de validación y almacenamiento de estas recetas que garantiza su disponibilidad en las farmacias. Por eso se dispuso que todos los sistemas informáticos encargados de válida y despachar las recetas tienen que estar disponible en las plataformas.
Incluye el acceso a los repositorios electrónicos, plataformas que validen las recetas y almacenamiento. Estos también cumplen la función esencial en el nuevo sistema, ya que no solo permiten la validación y el almacenamiento de las recetas, también garantizan la privacidad, integridad y confidencialidad.
Esto también minimiza el error asociado a las recetas en papel por la letra manuscrita. Las plataformas de prescripción deberán integrarse al sistema de repositorios a través de interfaces de programación de aplicaciones (API), un proceso obligatorio.
El artículo cuatro del Boletín Oficial indica que los repositorios de recetas electrónicas y digitales adoptarán los protocolos técnicos y administrativos para su gestión que contemplen su disponibilidad de acuerdo al estado y la persistencia de recetas almacenadas durante un período correspondiente.

