
En los últimos años, la Inteligencia Artificial dejó de ser una simple idea de ciencia ficción para convertirse en una herramienta que forma parte de la vida cotidiana de millones de personas. Incluso, llegó a servirle a un joven que, entusiasmado por la idea de hacerse millonario, utilizó ChatGPT para jugar a la Quiniela y ganó uno de los premios.

Sin embargo, una vez más el ChatGPT le advirtió que no podía predecir el futuro, ya que ese tipo de resultados dependen del azar y están fuera de su alcance. Boonrin insistió con una nueva pregunta, buscando que la IA eligiera un solo número definitivo, pero nuevamente recibió una respuesta prudente: la suerte es impredecible. A pesar de ello, decidió confiar en su intuición y eligió el número 99, uno de los que había sido sugerido.
Ese número fue el que finalmente lo llevó a ganar un premio de 59 dólares, equivalentes a unos 77.000 pesos argentinos, teniendo en cuenta que el dólar blue está a $1.310 actualmente. Aunque no se trató de una fortuna, para Boonrin el logro fue más que monetario.
Según relató a medios tailandeses, esta no fue su primera experiencia jugando con la ayuda de ChatGPT. De hecho, aseguró que lleva tiempo utilizando esta tecnología para definir sus apuestas, y que considera que en el futuro será cada vez más común que las personas acudan a la inteligencia artificial para buscar “ayuda” con sus combinaciones numéricas.
Los expertos en inteligencia artificial aclararon, tras la viralización del caso, que estas tecnologías no están diseñadas para predecir el futuro ni adivinar números de lotería. Su función principal sigue siendo asistir en tareas prácticas como redacción, análisis de datos, programación y asistencia educativa. Sin embargo, la historia de Boonrin demuestra que los usuarios están encontrando nuevas formas, creativas e inesperadas, de interactuar con estas herramientas.
