
Durante la guerra, el navío fue atacado por misiles: su comandante y siete tripulantes fallecieron. En la simbología marina, hundirlo es un gesto honorífico para ese veterano -protagonista de una dramática historia- que languidecía, solitario, esperando en vano que las buenas intenciones de quienes pretendieron preservarlo, se hicieran realidad, ya que los exiguos fondos de la marina hizo que su conservación fuera una triste quimera
Cuando el pasado 10 de septiembre se anunció su subasta, junto a las corbetas Drummond y Guerrico, también integrantes de la Flota de Mar que combatieron en 1982, este medio fue uno de los que alertó de la situación. Al día siguiente, se informó que de común acuerdo entre el Ministerio de Defensa y la Armada Argentina, se lo retiraba de la subasta pública, programada para el 13. De esta manera, los que reclamaban la suspensión de la medida, dispusieron de tres meses para presentar un plan viable de conservación de la nave.
Amarrado en el puerto de Mar del Plata, no faltaron las buenas intenciones: hubo intentos por convertirlo en un museo, de llevarlo al puerto de Olivos o a Ushuaia; también mostraron interés Santa Cruz, Chubut, Entre Ríos y Santa Fe, pero ninguna de estas iniciativas se concretó.
Construido en 1944 en Estados Unidos, esta nave de 43,6 metros de eslora y 10,3 de manga, había participado en tareas auxiliares en el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial bajo el nombre de USS Salish. En 1972, fue entregado a la Armada Argentina y bautizado con el nombre del Alférez José María Sobral, un destacado explorador militar y geólogo, que hizo historia en la Antártida.
HEROISMO EN EL ATLANTICO SUR
El 1 de mayo, a las 1700, un avión Canberra MK-62 de la Fuerza Aérea Argentina que se dirigía a bombardear a las fuerzas británicas fue abatido aproximadamente a 100 millas náuticas (185 km) al norte del Estrecho de San Carlos. El Sobral es destacado a la búsqueda y el rescate de los dos tripulantes de la aeronave.[4]
El 3 de mayo de 1982, cerca de la 0130, el aviso ARA Alférez Sobral, es atacado por dos helicópteros de la Royal Navy. Un primer misil le destruye un bote pero el segundo impacta en el puente de mando matando de inmediato a su comandante. A partir de ese momento, el Segundo Comandante, Teniente de Navío Sergio Bazán, herido en una pierna por una esquirla, se hizo cargo de una nave en llamas, sin balsas sanas, con los elementos de navegación y comunicación destruidos y con la posibilidad de ser atacados otra vez.[4]
En condiciones precarias logró alcanzar la costa Puerto Deseado el 5 de mayo atracando esa misma noche. El 23 de mayo el aviso llegó remolcado a Puerto Belgrano, donde el Arsenal Naval reconstruyó su puente.[4]
Los muertos en el incidente fueron:[5]
- Capitán de Corbeta Sergio Raúl Gómez Roca.
- Guardiamarina Claudio Olivieri.
- Cabo Principal Mario Alancay.
- Cabo Segundo Daniel Tonina.
- Cabo Segundo Sergio Medina.
- Cabo Segundo Ernesto del Monte.
- Marinero Primero Héctor Dufrechu.
- Conscripto Roberto Derrico.
