


Respecto al consumo general de proteínas animales, sostuvo que entre carne vacuna, aviar y porcina, se consumen en total unos 115 kilos por habitante por año.
«Eso ya es un techo. Para crecer, tendría que caer una proteína o aumentar la exportación«, afirmó.
A su vez, habló de las dificultades que tiene el mercado interno en el actual panorama económico: «El poder adquisitivo no permite pensar en un crecimiento del consumo. La producción puede crecer solo si se exporta más o si mejora la economía local«.
Para cerrar, remarcó el valor social del pollo como alimento accesible: «El pollo tiene la capacidad de adaptarse al bolsillo de todos. En este contexto, sigue siendo una opción nutritiva y económica que acompaña a las familias argentinas todos los días«.