
Un grave episodio de violencia intrafamiliar conmocionó anoche a los vecinos de la calle Primero de Mayo al 100, en Bahía Blanca. Un adolescente de 17 años atacó brutalmente a su padre, Rubén Darío Ezcurra (65), con golpes de puño y lo amenazó de muerte con un cuchillo. En el mismo incidente, su hermano mayor, Pablo Martín Ezcurra (22), también sufrió lesiones. El agresor fue rápidamente aprehendido por personal de la Seccional Séptima de Policía mientras intentaba huir del domicilio.
El alarmante suceso tuvo lugar pasadas las 20:00 horas, cuando la tranquilidad de la vivienda familiar se vio abruptamente interrumpida por una disputa que escaló a la violencia física. Según el parte de prensa emitido por el Comisario Dino Bragagnolo, Jefe de la Comisaría Séptima, la intervención policial se produjo tras recibir el alerta de un conflicto desatado en el seno familiar.
Al llegar al domicilio, los efectivos se encontraron con una escena de extrema tensión. Las víctimas, Rubén Darío Ezcurra de 65 años y su hijo Pablo Martín Ezcurra de 22 años, presentaban diversas lesiones en su cuerpo, producto de la agresión. El relato posterior de los damnificados permitió establecer que el ataque fue perpetrado por el miembro más joven de la familia, el adolescente de 17 años, quien, en un brote de violencia, agredió a su padre a golpes de puño y, lo más preocupante, lo amenazó de muerte utilizando un cuchillo. La misma amenaza se extendió hacia su hermano mayor, quien intentó interceder en la violenta disputa.
La reacción de las víctimas, o de algún testigo presencial que alertó a la policía, fue crucial. El agresor, tras cometer el ataque, intentó darse a la fuga del domicilio. Sin embargo, la rápida intervención del personal de la Seccional Séptima permitió su localización y aprehensión a pocos metros del lugar de los hechos. Esta celeridad en la actuación policial fue determinante para controlar la situación y evitar que el incidente escalara aún más.
Una vez aprehendido, el adolescente fue trasladado de inmediato al asiento de la Comisaría Séptima, donde se iniciaron las actuaciones correspondientes. Dada la minoría de edad del agresor, se dio intervención obligatoria al Servicio Local de Promoción y Protección de los Derechos del Niño, Niña y Adolescente, así como al Juzgado de Familia. Estas instancias son fundamentales para abordar la situación desde una perspectiva integral que contemple no solo la faz judicial, sino también la social y psicológica del adolescente y su entorno familiar.
La carátula de las actuaciones judiciales es «LESIONES Y AMENAZAS AGRAVADAS POR EL VÍNCULO», una calificación que subraya la gravedad de los delitos cometidos en el contexto de una relación familiar directa. El caso ha quedado bajo la injerencia de la Fiscalía del Fuero Penal Juvenil N° 02, que será la encargada de llevar adelante la investigación, determinar las responsabilidades y aplicar las medidas pertinentes según la legislación que rige para los menores de edad en conflicto con la ley.
Este lamentable episodio pone de manifiesto la complejidad de la violencia intrafamiliar, un flagelo que afecta a numerosos hogares y que requiere de una intervención multidisciplinaria para su prevención y abordaje. La situación, al involucrar a un menor de edad como agresor y a sus propios familiares como víctimas, resalta la necesidad de atención a los factores subyacentes que pueden desencadenar este tipo de conductas, buscando soluciones que vayan más allá de la mera sanción penal y apunten a la rehabilitación y la recomposición de los vínculos familiares, en la medida de lo posible.
