
Tras las elecciones provinciales de medio término, el intendente de Tres Arroyos, Pablo Garate, celebró el triunfo de su espacio, Fuerza Patria, en el municipio. Con un contundente 40,67% de los votos, el peronismo local se impuso en un distrito que, históricamente, ha sido difícil para su fuerza. Este resultado, en un contexto en el que el peronismo provincial se impuso con el 47,28% de los votos, funciona como una «relegitimación» de la gestión de Garate.
En una entrevista post-electoral, el jefe comunal afirmó que el triunfo es un gran respaldo de los vecinos a su gestión, y señaló que, si bien se tomaron un tiempo para festejar, ya están de vuelta en el trabajo para resolver los problemas de la gente. Garate destacó que la clave del éxito en Tres Arroyos es que su gobierno trabaja en conjunto con los vecinos, enfocándose en un modelo de gestión «austero y cuidadoso con las cuentas públicas».
Garate subrayó la importancia de centrarse en las necesidades reales de los ciudadanos en lugar de entrar en «debates que no importan». «Nosotros somos gente que hace, trabaja y se preocupa sin entrar en debates. Nunca contestamos porque entendemos que la gente nos puso en este lugar para trabajar», afirmó el intendente.
Un triunfo histórico y una autocrítica necesaria para el peronismo
La victoria de Garate en Tres Arroyos adquiere un valor especial. Según el intendente, su espacio nunca había ganado dos elecciones consecutivas en el municipio, y desde 2013 que el partido de gobierno no se imponía en una elección legislativa. El triunfo, además, se dio a pesar de que el peronismo de Tres Arroyos no contó con el apoyo de dirigentes provinciales ni nacionales en la campaña.
A pesar de la victoria, Garate se mostró autocrítico con el futuro de su espacio político. Consideró que el peronismo debe discutir «fuera del microclima político» y estar más cerca de la gente. «Si no construimos una alternativa basada en la esperanza y en los problemas reales, vamos a estar complicados», advirtió. El intendente concluyó que se comprometerá a seguir reclamando que su espacio sea «más democrático», ya que a menudo se sintió «fuera de la toma de decisiones».
