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Aumentó la canasta básica en agosto: una familia de cuatro necesitó más de un millón de pesos para no ser pobre

La Canasta Básica Total (CBT), que define la línea de pobreza, aumentó un 1% en agosto, según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Este incremento, si bien moderado en comparación con meses anteriores, eleva a $1.160.780 el monto que un hogar tipo, compuesto por dos adultos y dos menores, requirió para cubrir sus necesidades básicas y no caer por debajo del umbral de la pobreza. El dato se conoce en un contexto de desaceleración de la inflación general, que en el mismo período se ubicó en 1,9%.

El informe del INDEC revela que el costo de la canasta básica acumula un alza del 23,5% en los últimos 12 meses y del 13% en lo que va del año. Estos porcentajes, aunque significativos, muestran una desaceleración con respecto a los índices de meses anteriores, sugiriendo una posible estabilización de los precios. Sin embargo, para muchas familias, la cifra necesaria para no ser pobre sigue siendo un desafío considerable.

Además, el INDEC publicó los valores de la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que marca la línea de indigencia. Este indicador, que solo incluye alimentos esenciales, también se incrementó un 1% en agosto. De esta manera, una familia de cuatro miembros necesitó $520.529 para no caer en la indigencia, es decir, para poder cubrir al menos las necesidades alimentarias básicas. En los últimos 12 meses, la CBA también subió un 23,5%, y en lo que va del año acumuló un alza del 15,8%.

Los datos desagregados del informe muestran cómo varían los montos según la composición de cada hogar:

  • Una persona sola necesitó $375.656 para no estar bajo la línea de pobreza y $168.456 para no ser indigente.
  • Un hogar de tres personas (una mujer de 35 años, su hijo de 18 y su madre de 61) requirió $924.116 para superar la línea de pobreza y $414.401 para la de indigencia.
  • Para un hogar de cinco personas (una pareja de 30 años y tres hijos de cinco, tres y un año) se necesitó una suma de $1.220.885 para no ser pobre y $547.482 para no ser indigente.

Estos números evidencian la creciente presión económica sobre los ingresos de las familias argentinas y subrayan la necesidad de políticas económicas que no solo contengan la inflación, sino que también impulsen el poder adquisitivo real de los salarios. Los economistas advierten que, a pesar de la desaceleración inflacionaria, la brecha entre los ingresos y el costo de vida sigue siendo un desafío estructural que afecta de manera directa a los sectores más vulnerables de la sociedad.

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