
Un control de tránsito rutinario en el acceso norte de Santa Rosa se convirtió en noticia al detectarse que el conductor con un resultado de 0,91 g/l de alcohol en sangre era el cura párroco de la localidad de Rancul. El hecho cobra relevancia debido a la ley de Alcohol Cero al Volante que rige en la provincia de La Pampa. El vehículo no fue incautado, sino entregado a personal del Obispado.
El Caso del Cura de Rancul y el Desafío de la Ley Alcohol Cero
Un inusual incidente vial se registró el pasado miércoles por la mañana en la Ruta Nacional 35, en el acceso norte de la capital pampeana, Santa Rosa. Durante un control de alcoholemia llevado a cabo por las fuerzas de seguridad, un conductor fue detectado con una graduación de alcohol que superaba ampliamente el límite legal, el cual, en la provincia de La Pampa, es de cero.
Fuentes oficiales confirmaron que el resultado del test de alcoholemia arrojó 0,91 gramos de alcohol por litro de sangre para el conductor. La sorpresa y el asombro entre los agentes de tránsito fueron mayúsculos al confirmarse que la persona al volante era el sacerdote de la parroquia de la vecina localidad de Rancul, en el norte pampeano.
Infracción a la Normativa de Tránsito y Contexto Cultural
La Ley N° 2943 de la provincia de La Pampa es clara y estricta: rige el Alcohol Cero al Volante en todas las rutas y calles jurisdiccionales. Esto implica que cualquier cantidad de alcohol detectada es considerada una infracción. El valor de 0,91 g/l detectado en el sacerdote configura una falta grave que conlleva las sanciones administrativas correspondientes, incluyendo una fuerte multa y la retención de la licencia de conducir.
El hecho se volvió aún más particular cuando trascendió la identidad del infractor. El sacerdote en cuestión es de origen polaco, un dato que fue mencionado por fuentes cercanas al caso al considerar una posible «cuestión cultural con la bebida». Aunque esta referencia puede intentar contextualizar el consumo, la ley argentina es uniforme y no establece excepciones por origen cultural o función social.
En los controles viales, el foco está puesto en la seguridad pública y el cumplimiento estricto de la normativa de tránsito que busca reducir los siniestros causados por la conducción bajo los efectos del alcohol. La mención a la «cuestión cultural» podría aludir al consumo de vino de misa o a tradiciones de su país natal, pero legalmente, la norma es inamovible.
Procedimiento y Entrega del Vehículo
A pesar de la infracción, las fuentes oficiales consultadas aclararon que no se procedió a la retención del vehículo. En su lugar, y debido a la naturaleza sensible del caso y el cargo eclesiástico del infractor, el automóvil fue «entregado a alguien del obispado».
Esta persona designada se acercó al punto de control, presentó la documentación habilitante y, tras realizarse el test correspondiente, dio negativo en la prueba de alcoholemia, quedando así autorizado para conducir y retirar el vehículo. Este accionar garantiza que el automóvil no quede abandonado o inmovilizado, mientras que la sanción legal recae directamente sobre el sacerdote infractor, quien deberá afrontar el proceso administrativo y las multas pertinentes por haber incumplido la ley provincial de tolerancia cero.
El episodio deja en claro que la rigurosidad de la normativa de Alcohol Cero al Volante aplica sin distinciones, recordando a todos los ciudadanos y visitantes de La Pampa la importancia de la responsabilidad al conducir, independientemente de la función que se cumpla en la comunidad.
