
Apocos meses de cumplirse 24 años de la desaparición de Marita Verón, su madre, Susana Trimarco, recibió una noticia devastadora que reavivó el dolor que carga desde 2002. En Paraguay, una mujer con características físicas y edad similares a las de Marita falleció el sábado pasado. Ahora, las autoridades y la Fundación María de los Ángeles aguardan los resultados de ADN que podrían confirmar si se trata de la joven desaparecida en Tucumán.
“Verdaderamente estoy muy triste. Ella tenía algunas características… el tema de la edad, estaba muy deteriorada, muy arruinada. Coincide con que es argentina”, expresó Trimarco conmovida en el programa Lape Club Social. La mujer fallecida fue identificada como Eva Morínigo, y su caso generó conmoción tanto en Paraguay como en Argentina
Al recibir el aviso desde el país vecino, Trimarco explicó que al principio no lo consideró relevante: “Me llaman de todos lados”, dijo. Sin embargo, al ver la fotografía, algo la estremeció. “No pude dormir por las características de esta persona”, confesó. Desde la fundación que preside, se enviaron huellas digitales y muestras de ADN de Susana y de su nieta, Micaela, para realizar las pericias genéticas correspondientes.
Trimarco recordó que, en el pasado, existieron pistas que sugerían que Marita podría haber sido sacada del país con otra identidad, una práctica común dentro de las redes de trata de personas. “Estos delincuentes cambian la identidad de las víctimas. Por eso cada pista, por más mínima que parezca, puede ser importante”, sostuvo. Desde hace más de dos décadas, la madre tucumana repite una frase que se volvió símbolo de su lucha: “La tierra no traga gente”, recordando que no ha cesado en su búsqueda.
El 3 de abril de 2026 se cumplirán 24 años del secuestro de Marita Verón, ocurrido en Tucumán en 2002. Desde entonces, su madre transformó el dolor en una causa colectiva, fundando una organización que brinda asistencia integral a mujeres rescatadas del circuito de explotación sexual. El trabajo de la Fundación María de los Ángeles ha sido clave en la visibilización de la trata en Argentina y en el acompañamiento judicial a cientos de víctimas.
“Marita cumpliría 48 años ahora, en diciembre. Estoy desesperada, muy triste, porque lo único que quiero es encontrarme con ella”, expresó Trimarco entre lágrimas. “Cuando a mí me llamaron, ella estaba viva. Desgraciadamente -como me llaman de todos lados-, no le di tanta importancia”, lamentó. Su testimonio vuelve a recordar una historia que marcó a todo un país y que sigue siendo símbolo de la lucha contra la impunidad y la violencia hacia las mujeres.
