
El ‘León del Imperio’ de Iván Delfino superó a Deportivo Madryn con un global de 3-1 y selló su histórico ascenso a la máxima categoría del fútbol argentino, de la que estaba ausente desde 1985. La celebración cordobesa en el Estadio Abel Sastre de Puerto Madryn se vio dramáticamente interrumpida por una invasión de campo y el lanzamiento de proyectiles por parte de la parcialidad local, lo que obligó al árbitro Facundo Tello a finalizar el encuentro de forma abrupta.
La temporada de la Primera Nacional 2025 culminó este domingo con un desenlace agónico y un final escandaloso en la Patagonia argentina. Estudiantes de Río Cuarto se consagró ganador del Torneo Reducido y se adjudicó el segundo boleto a la Primera División, regresando a la élite del fútbol nacional tras cuatro décadas de espera. La gesta deportiva, sin embargo, quedó parcialmente opacada por los graves incidentes protagonizados por la hinchada de Deportivo Madryn.
La vuelta en el sur: Tensión y golazos
El equipo dirigido por Iván Delfino llegaba al Estadio Abel Sastre con una ventaja de 2-0 obtenida en el partido de ida disputado en Córdoba (goles de Tomás González y Juan Antonini), lo que le otorgaba una posición de privilegio. Deportivo Madryn, urgido de revertir la serie ante su público, salió a presionar desde el inicio, aunque se encontró con un Estudiantes ordenado que supo manejar la ansiedad del local y controlar los tiempos del encuentro.
La primera mitad se cerró sin goles, gracias en gran parte a la actuación del arquero aurinegro Yair Bonnin, quien se lució con varias atajadas clave ante los embates cordobeses, incluyendo un remate del paraguayo Javier Ferreira.
El drama se desató en el complemento. A los 63 minutos, el delantero Luis Silba, uno de los referentes del equipo patagónico, conectó una espectacular chilena o tijera dentro del área tras un centro preciso, marcando el 1-0 que encendió la esperanza local y colocó a Deportivo Madryn a solo un gol de llevar la definición a los penales. El tanto desató una euforia momentánea, pero también incrementó la tensión en las tribunas.
La expulsión y el gol de la tranquilidad
El quiebre del partido se produjo a los 81 minutos (36′ del ST) cuando el volante Federico Recalde, de Deportivo Madryn, vio la tarjeta roja por doble amonestación. Con diez hombres, el equipo local perdió impulso y el envión anímico se desvaneció rápidamente.
Aprovechando la superioridad numérica y los espacios que dejó el Aurinegro en su desesperada búsqueda, Estudiantes de Río Cuarto sentenció la historia cuatro minutos después. El ingresado Agustín Morales capitalizó un ataque del «León del Imperio» y, tras eludir a un defensor, definió cruzado para establecer el empate 1-1 a los 85 minutos.
El gol de Morales no solo igualó el marcador de la vuelta, sino que amplió el resultado global a 3-1, dejando la serie definitivamente inclinada a favor de los cordobeses. La ventaja de dos goles a tan pocos minutos del cierre consumó el sueño de Río Cuarto.
El festejo negado: Invasión y corridas
Si bien el pitazo final de Facundo Tello, árbitro mundialista, estaba pautado para el minuto 90 más adición, el encuentro debió ser terminado antes de tiempo. La frustración de la hinchada de Deportivo Madryn se transformó en violencia. Los aficionados comenzaron a romper los alambrados perimetrales, arrojaron piedras y otros proyectiles contra la terna arbitral y, en cuestión de segundos, invadieron el campo de juego.
Ante la situación de riesgo, los jugadores de Estudiantes de Río Cuarto, que se disponían a desatar su festejo histórico, debieron cambiar el plan de manera urgente. Los futbolistas visitantes corrieron de inmediato a los vestuarios, custodiados por las fuerzas de seguridad, para resguardarse de la agresión. El juez Tello, ante la falta de garantías, dio por concluido el encuentro.
El equipo cordobés no pudo dar la «vuelta olímpica» en el césped, pero el histórico logro deportivo está consumado. De esta forma, Estudiantes de Río Cuarto logra su regreso a la Liga Profesional, la máxima categoría que no disputaba desde los Campeonatos Nacionales de 1983, 1984 y 1985.
Estudiantes y Córdoba hacen historia
Con este ascenso, Estudiantes de Río Cuarto no solo celebra un logro propio, sino que marca un hito para su provincia: por primera vez en más de cuatro décadas, el fútbol de Córdoba tendrá cuatro representantes en la Primera División, sumándose a Belgrano, Talleres e Instituto.
El director técnico Iván Delfino, una figura con amplia trayectoria en el fútbol de ascenso, corona así un proceso sólido que posicionó a Estudiantes (RC) como uno de los equipos más regulares de la temporada.
Más allá del lamentable epílogo en Chubut, el resultado final es inalterable: el ‘León del Imperio’ vuelve a rugir en la élite, cerrando un capítulo de 40 años y abriendo uno nuevo, prometedor y desafiante, para la Liga Profesional 2026. La caravana de festejo se espera para los próximos días en Río Cuarto, donde la pasión por el fútbol ya se desbordó.
