
El ministro de Salud bonaerense denunció un “ataque sistemático” del Gobierno nacional a las políticas de prevención.

El ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, alertó por el crecimiento de casos de tos convulsa debido a la caída en la vacunación infantil y denunció un “ataque sistemático” del Gobierno nacional a las políticas de prevención. Cuestionó la falta de vacunas, preservativos y la salida de la OMS, y advirtió que promover discursos antivacunas “es irresponsable e ilegal”.
En diálogo con el programa Wake Up que conduce Mauro Federico y que se emite por Delta 90.3, de lunes a viernes de 7 a 10 horas, el ministro advirtió sobre la situación epidemiológica actual: “Tenemos un aumento de casos de tos convulsa por la caída en la vacunación de los bebés. Es una enfermedad difícil de diagnosticar porque muchos profesionales se formaron sin verla circulando”.
A su vez, cuestionó con dureza la orientación sanitaria del Gobierno nacional: “Este gobierno es abiertamente contrario a las políticas de salud sexual y reproductiva. Hay un ataque sistemático a las estrategias de prevención: no compran preservativos, no adquieren vacunas y además retiraron al país de la OMS. Eso equivale a sacarlo del ámbito de la ciencia”.
También relacionó la postura local con referentes internacionales: “Permitir discursos oscurantistas y, al mismo tiempo, alinearse con un Estados Unidos cuyo ministro de Salud es abiertamente antivacunas no es casualidad. Esa convergencia política y simbólica refuerza un clima donde la ciencia queda relegada y las políticas públicas de prevención pierden sustento”.
Kreplak remarcó las obligaciones éticas y legales del sector: “Los médicos no tenemos la libertad de decidir en contra de la evidencia científica. No podemos promover discursos antivacunas; además de ser irresponsable, es ilegal”.
Finalmente, apuntó a la conducción nacional del área: “Lugones sacó un comunicado ratificando las vacunas, pero no me convocaron. La propuesta había salido de un ministro provincial en un chat. Es una chiquilinada, una actitud infantil e irresponsable para alguien que maneja políticas de salud. Da una profunda vergüenza ajena”.
