
Emanuel Ginóbili volvió a escena con una entrevista en la que combinó humor, nostalgia y reconocimiento. Frente a las cámaras y en diálogo con Leonardo Montero, la figura histórica de los Spurs rememoró episodios que lo acompañan desde hace décadas.
El bahiense se detuvo en un costado íntimo, el recuerdo de su padre, Jorge “Yuyo” Ginóbili, figura clave en Bahiense del Norte y en la formación humana de Manu. Con emoción, sostuvo: “para mí fue un prócer… lo que hizo en Bahiense es increíble, sacrificó tiempo familiar para entregárselo al club”. A lo largo de la entrevista, el ex jugador profundizó en el rol que su padre cumplió acompañando a generaciones de chicos y la influencia que tuvo en su propia vida.
Ese vínculo, según contó, se sostuvo siempre desde la presencia y no desde la presión. “Lo dejó todo por el club y la familia”, expresó Manu al recordar la entrega cotidiana de su padre. Luego amplió esa mirada con una reflexión que combina afecto y experiencia propia: “no era de los que hablaban y te aconsejaban, pero estaba… jamás criticó a un entrenador, nunca me dijo no te pusieron o no te la pasaron; el tipo estaba y eso, ahora que soy papá, no es fácil”.
El tramo final de la charla estuvo dedicado a una de las relaciones más emblemáticas dentro de la Generación Dorada, su amistad con Fabricio Oberto. Ginóbili no escatimó elogios y habló de su ex compañero con absoluta admiración. “Para mí es espectacular tener a un amigo en San Antonio, es un tipo único… dudo que haya otro así”, afirmó al destacar su carisma y su capacidad de conectar con personas de cualquier entorno.
También rememoró el famoso momento en el que atrapó un murciélago durante un partido de la NBA. Lejos de la solemnidad, Manu confesó que aquel instante terminó convirtiéndose en uno de los hitos más celebrados entre los más chicos. Recordó que había “dos o tres” dando vueltas y hasta apareció la mascota de los Spurs disfrazada de Batman para atraparlos. Entre risas, dijo que cuando uno pasó cerca, reaccionó al instante: “tiré un manotazo y lo agarré”. Y cerró con su anécdota más viral: “se lo quise dar a uno y me corrió la mano como diciendo ‘andá para allá, estás loco’”.
