
El conflicto entre los profesionales de la salud del CICOP y el Ejecutivo municipal entra en una fase de tensión máxima. A pesar de evitar la causal de despido por el paro de 72 horas, la Comuna decidió descontar los salarios, una medida que una trabajadora calificó en una carta abierta como un golpe que afecta el bolsillo ya ajustado y el «desaliento». La profesional reveló que necesita «cinco trabajos distintos» para vivir dignamente.
La crisis en el sistema de salud pública de Bahía Blanca escala a un plano personal y emocional luego de que una profesional adherida al CICOP (Asociación Sindical de Profesionales de la Salud de la Provincia de Buenos Aires) hiciera pública una carta dirigida al intendente Federico Susbielles. En la misiva, la trabajadora expone con crudeza el impacto humano y económico de la decisión municipal de descontar los días de la huelga de 72 horas realizada a principios de diciembre.
El conflicto de larga data entre el gremio médico y la Comuna, que comenzó a tensarse por la propuesta del Ejecutivo de retornar la jornada laboral de las actuales 6 horas a 8 horas, sumó un nuevo capítulo de fricción. Tras la fuerte medida de fuerza, la respuesta administrativa del Municipio generó indignación en el sector.
El descuento salarial que profundiza el conflicto
Si bien el Ejecutivo municipal modificó la calificación del paro de «ausente sin aviso» —que constituía una causal de despido— a «ausencia con aviso», la medida de descuento salarial se mantuvo firme para las jornadas no trabajadas por médicos y enfermeros.
La carta abierta de la profesional, que se identifica como «trabajadora de la salud», «profesional adherida a CICOP» y «sostén de familia», tiene como objetivo que el jefe comunal «conozca el alcance real de esa decisión», que va mucho más allá de un simple cálculo administrativo.
La pregunta retórica al Intendente
La trabajadora desglosa la fragilidad económica de su posición, a pesar de su alta dedicación. Según sus números, con una carga de 30 horas semanales, el valor bruto de su hora es de $5.633. Este ingreso se reduce «de manera considerable» luego de los descuentos obligatorios por aportes jubilatorios, obra social y cuota sindical.
La preocupación central se traduce en una pregunta directa al Intendente Susbielles, formulada con honestidad:
«¿Usted podría vivir con ese sueldo? ¿Podría sostener un hogar, pagar alquiler, alimentos, servicios, transporte, salud y educación, y aun así proyectar algo más que la supervivencia?».
La profesional reveló una realidad alarmante para el sector: para alcanzar una vida considerada «digna», se ha visto obligada a tener «cinco trabajos distintos» durante el año. La aplicación del descuento por el paro, advierte, impacta en un bolsillo que ya está «profundamente golpeado».
El costo humano de la emergencia
Un punto central en la epístola es la mención a la dedicación de los trabajadores de la salud durante las recientes catástrofes que azotaron a Bahía Blanca, como el tornado y la inundación. La profesional sostiene que el sistema de salud estuvo «al pie del cañón, en cualquier horario y con disponibilidad absoluta» desde el inicio de la gestión.
Sin embargo, rompe con la imagen de distancia del trabajador público, al enfatizar que los profesionales «también se nos inundaron las casas, también tuvimos pérdidas, también vivimos el miedo, el cansancio y el impacto emocional». La carta subraya la falta de acompañamiento para quienes sostuvieron la salud pública «en contextos de emergencia».
«No estamos exentos del padecimiento que atraviesa nuestra comunidad: somos parte de ella,» sentencia la trabajadora.
La fractura interna y la petición de cohesión
Finalmente, la profesional expresa un «profundo malestar» por la exigencia a los Coordinadores y Jefes de informar qué trabajadores adhirieron a la medida de fuerza. Esta directiva, según la carta, es «injusta» y erosiona la confianza al obligar a los líderes a asumir un rol de «vigilar o señalar a sus propios compañeros».
La trabajadora lamenta que se esté generando un escenario que busca la división, cuando lo que el sistema necesita es «cohesión, cuidado institucional y trabajo colectivo». El mensaje de cierre es un llamado de atención sobre las prioridades de la agenda política: «sin trabajadores y trabajadoras de la salud cuidados, no hay sistema de salud posible». El conflicto en Bahía Blanca evidencia la tensión entre la austeridad administrativa y la necesidad de reconocimiento a quienes sostienen el servicio público esencial.
