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Guillermo Moreno: “Ya no hay jefes en el peronismo; nadie es un distinto”

En una extensa charla con Tomás Méndez, Guillermo Moreno reflexionó sobre el liderazgo político, la figura de Néstor Kirchner, la situación económica del país y el endeudamiento de las familias argentinas. Cuestionó la ausencia de conducción en el peronismo actual y criticó con dureza el enfoque económico del gobierno de Javier Milei.


El dirigente peronista Guillermo Moreno fue el protagonista de una extensa entrevista con Tomás Méndez en el ciclo El Living de NewsDigitales, donde combinó anécdotas políticas, definiciones ideológicas y un análisis económico crítico del presente argentino. Con su estilo directo, Moreno abordó la falta de liderazgo en el peronismo, reivindicó la jefatura de Néstor Kirchner y cuestionó las bases conceptuales del actual modelo económico.

Moreno, economista y exsecretario de Comercio Interior y de Comunicaciones de la Nación, inició la conversación con una anécdota vinculada a Henry Kissinger, utilizada para introducir una idea central de la charla: el liderazgo se ejerce, no se declama. En ese marco, afirmó que hoy “ya no hay jefes en el peronismo” y que nadie puede asumirse como un dirigente “distinto” del resto.

Kirchner y la construcción de la jefatura

Consultado sobre su vínculo con Néstor Kirchner, Moreno fue categórico: el expresidente “se hizo jefe”. En términos políticos, explicó, “si no querés al jefe, entonces no es jefe”. Recordó episodios que, a su entender, marcaron el estilo de conducción kirchnerista, como la capacidad de tomar decisiones en contextos de conflicto y asumir costos políticos.

Entre las anécdotas, relató una escena ocurrida durante una visita a España, cuando Kirchner fue consultado por su permanente confrontación. “¿Qué querés que haga? Si todos quieren cobrar”, habría respondido el entonces presidente, sintetizando —según Moreno— su manera de entender el poder y la negociación.

Otro momento que destacó fue el primer acto económico del gobierno kirchnerista en la Bolsa de Comercio. Kirchner llegó tarde, desalineado, pidió disculpas y explicó que venía de reunirse con Hebe de Bonafini, afirmando: “Le dije que somos sus hijos”. El gesto, recordó Moreno, generó un silencio inicial que luego se transformó en aplausos. “No le importaba nada, ahí me di cuenta de cómo era”, resumió.

Liderazgo, disputas y decisiones económicas

Para Moreno, el liderazgo se consolida “en los combates”. Recordó una fuerte discusión con economistas que proponían endeudar al país por 20 mil millones de dólares. Él se opuso y, tiempo después, recibió el mensaje de Julio De Vido: Kirchner había decidido no avanzar con ese endeudamiento.

“¿Quién es el jefe?”, preguntó Moreno en ese momento. “Kirchner”, le respondieron. Con ironía, contestó: “Será tu jefe, ¿sabés lo que va a tardar en ser jefe mío?”. Según relató, no tardó mucho en reconocerlo como tal.

Esa reflexión lo llevó al presente. Frente a la idea de que algunos dirigentes actuales dicen no tener jefes sino “socios”, Moreno fue tajante: “¿Qué te jode tener un jefe?”. Y agregó: “Yo tuve a Perón y después a Kirchner. No es fácil”.

El peronismo sin conducción

Moreno sostuvo que hoy el peronismo atraviesa una etapa sin liderazgo claro y que, posiblemente, haya llegado el momento de repensar su estructura. Recordó una reunión de 2013 con funcionarios cercanos a Mauricio Macri, quienes le explicaron que querían llegar a la presidencia porque eran “un grupo de amigos” y creían que era una buena idea. “Van a ganar”, les dijo entonces, anticipando el desenlace político.

En una reflexión autocrítica, admitió que hacia 2011 el gobierno kirchnerista percibió que estaba en un “atolladero” y necesitaba cambios, aunque consideró que el rumbo posterior “no fue bueno”.

Economía, endeudamiento y críticas a Milei

Desde su mirada económica, Moreno afirmó que la política peronista históricamente se basó en la relación entre demanda y oferta, y cuestionó la visión del presidente Javier Milei, a quien acusó de reducir la economía a una lógica exclusivamente ofertista.

“El gobierno está desesperado para que las familias gasten los dólares”, afirmó, y sostuvo que en la Argentina “sobran dólares, pero en el pueblo, no en el Estado”. En ese sentido, criticó el swap con Estados Unidos, al señalar que trajo dólares —lo que sobra— y se llevó pesos, que es lo que falta.

Uno de los puntos más contundentes de la entrevista fue el análisis del endeudamiento de las familias. Según Moreno, la deuda promedio familiar ronda los 6 millones de pesos, y el total de créditos del sistema asciende a 120 billones de pesos, repartidos en partes iguales entre empresas y hogares.

Con tasas mensuales del 7%, ejemplificó, una familia debe afrontar intereses de alrededor de 300 mil pesos mensuales, una cifra imposible para un trabajador con ingresos de 1,5 millones. Incluso con tasas menores, el escenario sigue siendo asfixiante, explicó, ya que los ingresos se destinan casi en su totalidad a alquiler, servicios, impuestos y alimentos.

Un cierre con mirada interna

Para concluir, Moreno volvió al eje inicial: la falta de jefatura en el peronismo. Propuso que la conducción vuelva a un Consejo Superior, con dirigentes territoriales fuertes y Unidades Básicas activas, como forma de reconstruir el movimiento desde abajo.

“Antes, los secretarios generales manejaban el barrio. Hoy eso no existe y hay que recuperarlo”, concluyó.

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