
El Gobierno nacional presentó el balance del año aerocomercial en Argentina, arrojando cifras récord que posicionan a Bahía Blanca en un lugar de privilegio, aunque con matices complejos. Durante el último año, se registraron 50.646.921 pasajeros en todo el país, lo que representa un crecimiento del 12% respecto al periodo anterior. En este escenario, la terminal local se destacó por tener la ruta de cabotaje con mayor nivel de ocupación promedio de toda la red nacional, alcanzando un 94%.
Carlos Millán, director del Aeropuerto de Bahía Blanca, analizó estos datos y señaló que la tendencia es ascendente. No obstante, explicó que este éxito estadístico es, en parte, consecuencia de una oferta limitada. “Somos la ruta más rentable del país. Esto se debe a que tenemos una sola aerolínea y sacamos todos los aviones llenos. Sería interesante tener otra operadora más para que la competencia nos permita acercarnos al promedio nacional y hacer que los pasajes sean más accesibles”, afirmó el funcionario.
El desafío de los precios y la falta de competencia
Actualmente, Aerolíneas Argentinas es la única empresa que opera en la ciudad. Millán recordó que Bahía Blanca llegó a contar con tres firmas simultáneas (LATAM, FlyBondi y Aerolíneas). Si bien aclaró que la aerolínea de bandera «nunca abandonó la ciudad», remarcó que la exclusividad actual impacta negativamente en el bolsillo del usuario.
«La ruta bahiense es hoy la más cara del mercado nacional. Es más barato volar desde Buenos Aires a Neuquén o a Ushuaia que venir a Bahía Blanca», sentenció Millán. A pesar de estos valores elevados, la demanda se mantiene en niveles críticos, lo que demuestra la necesidad habitacional y corporativa de los bahienses por el transporte aéreo.
El perfil del pasajero local
Uno de los obstáculos para atraer nuevas empresas low-cost es la naturaleza del destino. Al no ser una ciudad estrictamente turística, las aerolíneas suelen priorizar centros como El Calafate, Bariloche, Córdoba o Neuquén.
“Aun así, el 94% de ocupación nos marca que hay una gran masa de gente que todavía quiere y necesita movilizarse en avión. Hay mercado suficiente para que otra aerolínea desembarque y genere la competencia necesaria para equilibrar las tarifas», concluyó el director. El desafío para 2026 será, entonces, convertir esa rentabilidad probada en un imán para nuevas inversiones que devuelvan la conectividad múltiple a la terminal Comandante Espora.
