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Martita Fort abre su corazón: el alejamiento de la fábrica familiar y el deseo de ser madre joven

La hija del recordado Ricardo Fort analiza su presente lejos de la empresa de golosinas, su incursión en el streaming y la profunda conexión que mantiene con el legado de su padre. "Ya no tengo miedos y dejé de ser tímida", asegura.

Crecer bajo la sombra de un mito no es tarea sencilla, pero a sus casi 22 años, Martita Fort parece haber encontrado la luz propia. En una charla íntima y reveladora, la heredera del imperio «FelFort» desandó los motivos que la llevaron a tomar distancia del negocio familiar, compartió sus deseos más profundos sobre la maternidad y explicó cómo el espíritu de su padre, el inolvidable Ricardo Fort, la guía en cada decisión.

Tras un año de búsqueda personal y experimentación, Martita decidió que su lugar no estaba entre máquinas de chocolate y balances de compras y ventas. «Estuve trabajando en la parte de compras, pedidos y recorrí cargos, pero entendí que iba a ser más feliz afuera», confesó. Según la joven, las complejidades de una empresa familiar requieren una preparación que prefiere no afrontar en este momento, optando por un camino vinculado a la comunicación y el arte.

El streaming como refugio y la actuación como meta

El alejamiento de la fábrica coincidió con su desembarco en el mundo del streaming, un espacio donde se siente más genuina. «Ahí soy yo. Me encuentro mucho más cómoda que en la tele porque hay gente joven con códigos parecidos a los míos», señaló. Tan positiva fue la experiencia en Punta del Este y Mar del Plata que ya proyecta la creación de un espacio propio en este universo digital.

Sin embargo, sus ambiciones no se detienen allí. Este año, Martita planea iniciar estudios de actuación y canto, siguiendo los pasos histriónicos de su padre. «Haría todo menos ser panelista. No quiero deber mi fama a las polémicas», sentenció con una claridad asombrosa para su edad.

Un deseo de maternidad a contracorriente

Uno de los puntos más sorprendentes de la entrevista fue su firme postura sobre formar una familia. A pesar de su juventud —cumplirá 22 años el próximo 25 de febrero—, Martita tiene un instinto maternal muy marcado. «¡Yo me muero por ser madre! Creo que, de tener una pareja estable, ya estaría embarazada», reveló.

Este deseo tiene un trasfondo emocional profundo vinculado a sus pérdidas. Tras la muerte de Ricardo y luego de su tutor, Gustavo Martínez, su madrina Marisa se convirtió en su pilar fundamental. «Quiero tener hijos siendo joven así ella los puede disfrutar. Aprendí que la vida es efímera y no hay que proyectar tanto», explicó, reafirmando que ya tiene incluso elegidos los nombres para sus futuros hijos.

El vínculo eterno con Ricardo

A más de una década de la partida del «Comandante», Martita siente que su parecido con él crece día a día. «Al perder el filtro, me pasa eso de improvisar frases. Me siento cada vez más parecida a mi papá», cuenta entre risas. Además, confesó que mantiene una comunicación espiritual constante con él: «Desde el momento en que murió, jamás me sentí sola. Yo no le pido a Dios, le pido a él».

Respecto a la vigencia de la figura de su padre, se mostró conmovida por cómo las nuevas generaciones lo mantienen vivo. «Es todo lo que él quiso: morir y ser recordado. Fui hija de un original, del primer influencer, de un adelantado», concluyó con orgullo.

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