
La escalada bélica en Medio Oriente disparó el precio del crudo a niveles récord, mientras que la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca reportó lluvias un 17% por debajo de la media para febrero. Los productores enfrentan ahora una combinación de mayores costos logísticos y aportes hídricos limitados.
El mercado energético internacional sufrió un nuevo cimbronazo este domingo tras la profundización del conflicto en Medio Oriente. El barril de West Texas Intermediate (WTI), referencia para el mercado estadounidense, superó la barrera de los USD 100 en el mercado de futuros, alcanzando los USD 103,5 por unidad. Por su parte, el crudo Brent —referencia para el mercado argentino— escaló hasta un 15%, situándose por encima de los USD 107 por barril. Este salto responde principalmente al bloqueo del Estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde circula el 25% del comercio mundial de petróleo.
Impacto en los costos y la logística
La tensión en el Golfo Pérsico ha forzado a países como Kuwait e Irak a realizar recortes drásticos en su producción, lo que genera una presión alcista inmediata. Para la Argentina, el escenario presenta una dualidad compleja: si bien favorece las exportaciones de energía, amenaza con un incremento de los combustibles en el surtidor. Especialistas estiman que, de mantenerse esta tendencia, los precios internos podrían subir un 7% en el corto plazo.
Además, el conflicto encarece la logística de los fertilizantes, ya que una parte significativa del comercio global de estos insumos depende de las rutas marítimas hoy comprometidas. Este incremento en los costos de producción llega en un momento crítico para el sector agropecuario bonaerense, que ya lidia con condiciones climáticas adversas.
Aportes hídricos limitados: el informe de la BCP
En sintonía con las dificultades económicas, el último informe agrometeorológico de la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca (BCP) para febrero de 2026 revela un panorama de «aportes hídricos limitados y efectos desiguales». Según el equipo de Estudios Agronómicos de la entidad, las precipitaciones registradas durante el último mes promediaron los 56 mm.
Esta cifra representa una caída del 17% respecto a la media histórica para la región. A la escasez de agua se sumaron condiciones térmicas extremas, con una temperatura máxima promedio de $37^{\circ}C$ y una mínima de $7^{\circ}C$. El informe, enviado desde la sede de la BCP en Saavedra 636, Bahía Blanca, advierte que la combinación de altas temperaturas y lluvias escasas ha generado un estrés hídrico dispar en los cultivos de la zona.
Los productores del sudoeste bonaerense enfrentan así un «efecto pinza»: por un lado, el aumento internacional de los insumos y la energía impulsado por la guerra; por el otro, la persistente falta de humedad que limita el potencial de rinde en una campaña que se vuelve cada vez más desafiante.
