
El líder del Partido Republicano inició su mandato por el período 2026-2030 en una ceremonia marcada por la presencia de referentes de la derecha internacional. Con un discurso centrado en la austeridad económica y la seguridad, el nuevo mandatario sucede a Gabriel Boric en medio de un clima de polarización y protestas en las inmediaciones del Congreso.
En una jornada de alta intensidad política, José Antonio Kast asumió este miércoles como el nuevo presidente de la República de Chile. La ceremonia de investidura, realizada en el Congreso Nacional con sede en Valparaíso, formalizó el noveno cambio de mando desde el retorno de la democracia en 1990 y consolidó un giro drástico en la orientación ideológica del país tras los cuatro años de gestión de Gabriel Boric.
Kast, abogado de 60 años y referente del sector ultraconservador, llega al Palacio de la Moneda tras obtener el 58% de los votos en la segunda vuelta electoral de diciembre pasado. Su asunción fue acompañada por un fuerte despliegue de seguridad, que incluyó incidentes y enfrentamientos entre manifestantes y carabineros en los alrededores del recinto legislativo, donde las fuerzas de seguridad utilizaron camiones hidrantes para dispersar las protestas.
Un gabinete de perfil técnico y privado
Tras recibir la banda presidencial, Kast tomó juramento a su equipo de gobierno, integrado por 24 ministros. La composición del gabinete refleja la impronta que el nuevo mandatario pretende dar a su gestión: una fuerte presencia de figuras provenientes del sector privado y el ámbito académico, con escasa experiencia en la militancia política tradicional.
Entre las designaciones más relevantes se encuentran:
Jorge Quiroz (Hacienda): Economista ultraliberal encargado de ejecutar el plan de ajuste y desregulación estatal.
Trinidad Steinert (Seguridad Pública): Exfiscal que liderará la agenda de «mano dura» contra la delincuencia.
Claudio Alvarado (Interior): Exparlamentario que será el nexo político del Ejecutivo.
El respaldo de la derecha regional
La ceremonia contó con una nutrida presencia de líderes internacionales que marcan el nuevo eje de alianzas de Chile. El presidente argentino, Javier Milei, fue uno de los asistentes más destacados, protagonizando un afectuoso saludo con Kast que ratifica la sintonía entre ambos gobiernos. También asistieron los mandatarios Daniel Noboa (Ecuador), Rodrigo Paz (Bolivia) y Santiago Peña (Paraguay).
La presencia de figuras como María Corina Machado y Flávio Bolsonaro (hijo del expresidente brasileño) subrayó el carácter regional del evento, aunque también generó ausencias diplomáticas notables, como la del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien declinó su asistencia argumentando problemas de agenda tras confirmarse la invitación a la familia Bolsonaro.
Desafíos y visión de gobierno
En sus primeras declaraciones como mandatario, Kast reafirmó su intención de aplicar un «Gobierno de emergencia» ante la delicada situación de las finanzas públicas. Su agenda contempla una profunda desregulación del Estado, la reducción del gasto público y una política de seguridad inspirada en modelos como los de Nayib Bukele en El Salvador o Donald Trump en Estados Unidos.
Recientemente, Kast participó en Miami del lanzamiento del «Escudo de las Américas», una coalición militar impulsada por Trump, lo que anticipa una política exterior alineada estrictamente con los sectores conservadores del continente. Durante la jornada, también se convirtió en el primer mandatario chileno de la etapa democrática en reivindicar públicamente aspectos del legado de Augusto Pinochet, marcando una ruptura histórica con sus predecesores.
La despedida de Gabriel Boric
Por su parte, el presidente saliente Gabriel Boric se despidió de La Moneda con un mensaje de agradecimiento a la ciudadanía. A sus 40 años, Boric cierra una etapa que representó el ascenso de una nueva generación de izquierda al poder. «Ha sido un orgullo gigante haberles servido. Hemos dado nuestro mejor esfuerzo», expresó antes de dirigirse a Valparaíso para entregar los atributos del mando.
