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Un futbolista brasileño denunció a una cantante del Lollapalooza

Jorginho criticó a Chappell Roan por cómo habría tratado a su hija, quien era fanática de ella

El paso de Chappell Roan por Brasil, donde formó parte del line up del Lollapalooza, quedó atravesado por una polémica inesperada que rápidamente escaló en redes sociales, involucró a una figura del fútbol internacional y hasta generó reacciones políticas.

Todo comenzó con una serie de publicaciones del futbolista brasileño Jorginho, quien utilizó sus historias de Instagram para relatar una situación que, según su versión, vivió su familia en un hotel de São Paulo. El mediocampista contó que su esposa, la modelo Catherine Harding, se encontraba en la ciudad por el festival y que, por coincidencia, se hospedaban en el mismo lugar que la artista estadounidense.

En ese contexto, su hija de 11 años se cruzó con la cantante durante el desayuno. Según describió el propio jugador, la reacción de la menor fue la de cualquier fan: entusiasmo, curiosidad y una admiración que incluso la había llevado a preparar un cartel para el show de esa noche.

“Mi hija, como cualquier niño, la reconoció, se emocionó y solo quiso asegurarse de que era ella”, escribió Jorginho, intentando dejar en claro que no hubo invasión ni contacto directo. En esa misma línea, reforzó: “Y lo peor es que ni siquiera se le acercó. Simplemente pasó cerca de la mesa de la cantante, miró para confirmar que era ella, sonrió y volvió a sentarse con su mamá. No dijo nada, no pidió nada”.

Sin embargo, el episodio tomó otro rumbo cuando, de acuerdo con su relato, intervino un guardia de seguridad. El futbolista aseguró que el hombre se dirigió hacia su esposa y su hija “de manera extremadamente agresiva”, acusando a la niña de haber sido irrespetuosa y de acosar a otras personas.

“Lo que sucedió después fue completamente desproporcionado. Un guardia de seguridad corpulento se acercó a su mesa mientras aún desayunaban y comenzó a hablarles de forma extremadamente agresiva a mi esposa y a mi hija, diciéndoles que no debían permitir que mi hija faltara al respeto ni acosara a otras personas”, detalló.

La situación, siempre según la versión del jugador, escaló aún más cuando el empleado habría amenazado con presentar una queja formal ante el hotel. “Mi hija de 11 años estaba ahí sentada llorando”, escribió. Y agregó: “Mi hija estaba aterrorizada y lloró mucho”.

Jorginho también buscó contextualizar su postura desde su experiencia personal. “He convivido con el fútbol, la exposición pública y personas conocidas durante muchos años, y entiendo muy bien lo que son el respeto y los límites. Lo que ocurrió ahí no fue eso. Era simplemente una niña admirando a alguien”.

Su descargo no quedó ahí. En un mensaje directo hacia la artista, lanzó una crítica que rápidamente se viralizó: “Sin tus fans, no serías nada. Y a los fans: ella no se merece tu cariño”.

La repercusión fue inmediata. La polémica no solo se instaló en redes sociales, sino que incluso llegó al plano político. El alcalde Eduardo Cavalieri se sumó al debate con un mensaje contundente: “Quiero dejar claro que mientras yo esté al mando de nuestra ciudad, esta chica Chappell Roan jamás actuará en Todo Mundo no Rio. Dudo que Shakira lo hiciera”.

El funcionario, además, expresó su respaldo al futbolista y tuvo un gesto hacia la menor: “Tu pequeña ya es invitada de honor de la organización en mayo”.

Frente a la magnitud que tomó el episodio, Chappell Roan decidió dar su versión al día siguiente. A través de sus propias redes sociales, negó haber tenido cualquier tipo de intervención en lo ocurrido y marcó una clara distancia respecto al accionar del guardia.

“Solo voy a contar mi parte de lo que pasó hoy con una madre y una niña que estuvieron involucrados con un guardia de seguridad que no era mi seguridad personal”, explicó. También aseguró no haber percibido la situación en el momento: “Yo estaba simplemente desayunando en mi hotel. Creo que estas personas también se hospedaban en el hotel”.

La cantante fue tajante al desmentir la acusación principal: “Yo no le pedí al guardia de seguridad que fuera a hablarle a esa madre y esa niña”. Incluso, cuestionó el comportamiento del personal de seguridad: “Es injusto que la seguridad simplemente asuma que alguien no tiene buenas intenciones cuando no tienen ninguna razón para creerlo, porque ni siquiera hubo ninguna acción”.

Finalmente, cerró su descargo con un mensaje conciliador dirigido a la familia: “Le pido disculpas a la madre y a la niña porque alguien estaba asumiendo algo que ustedes harían, y si se sintieron incómodos, eso me pone muy triste. No se lo merecían”.

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