
La mesa de La noche de Mirtha volvió a regalar uno de esos momentos que mezclan al mundo de la farándula con el de la política. Esta vez, los protagonistas fueron Midachi, que entre anécdotas y reflexiones terminaron señalando a un actor inesperado como el responsable de su regreso: Dante Gebel.
Todo arrancó con una pregunta directa de Mirtha Legrand: por qué se habían separado y quién impulsó la vuelta. La respuesta fue inmediata y unánime. “Dante Gebel”, dijeron casi al mismo tiempo Miguel del Sel y Chino Volpato.
El detrás de escena tiene algo de cierre simbólico. El trío fue invitado a La Noche de Dante y ahí surgió la idea: hacer una última función, una despedida definitiva. “¿Por qué no se despiden… una función más?”, fue la propuesta que terminó activando el regreso.
Pero lejos de un revival abierto, lo que se viene es un final. “Ya no hay más vuelta”, aclaró Volpato, dejando en claro que esta reunión no es un reinicio sino un cierre. Un último acto para una de las formaciones más populares del humor argentino.
En ese contexto, el comentario que parecía un chiste empezó a tomar otra dimensión. Entre risas, deslizaron que Del Sel “va a ser gobernador” y que hasta Dady podría seguir ese camino. El humor, como siempre en Midachi, tocando la política.
Consultado por la situación del país, Del Sel dejó una mirada crítica pero mesurada: habló de “soberbia” y de cómo el poder “vuelve locos a muchos”. Sin nombres propios, pero con una idea clara sobre el desgaste que genera la política en quienes la ejercen. El momento más llamativo llegó cuando se mencionaron posibles candidaturas. Del Sel elogió a Mauricio Macri como “un buen presidente” y, casi sin transición, lanzó una frase que descolocó a la mesa: que se está diciendo que Dante Gebel podría ser candidato a presidente.
La reacción de Mirtha fue inmediata: sorpresa total. Pero Del Sel insistió en la idea, aunque sin confirmaciones, como parte de ese clima argentino donde todo puede pasar. La escena se cerró con una síntesis tan simple como contundente. Ante la pregunta de qué necesita el país, Del Sel respondió con una lista breve: alguien coherente, honesto, que haga bien las cosas. Mirtha remató: “Y que no robe”.
Entre la despedida de Midachi, el “milagro” de su reunión y la posibilidad, aún difusa, de un nuevo actor en la política, la noche dejó algo claro: en Argentina, el espectáculo y el poder nunca terminan de separarse.
