
Una discusión por un sándwich durante el recreo derivó en una persecución y agresiones físicas. Una integrante del equipo escolar resultó herida tras ser empujada contra una puerta de vidrio.
Una situación de violencia extrema se registró en las últimas horas en las instalaciones del colegio El Nacional de Bahía Blanca. El incidente, ocurrido durante el turno mañana del pasado lunes, se originó por una disputa menor entre alumnos que escaló rápidamente hasta involucrar agresiones físicas contra el personal educativo y daños materiales en el edificio.
Según información recabada, el conflicto comenzó en el recreo cuando un estudiante de segundo año se negó a compartir un sándwich con otro de tercero. Ante la negativa, el joven de tercer año inició una pelea a la que se sumó su hermana. A pesar de los intentos iniciales por separarlos, los dos hermanos comenzaron a perseguir al otro alumno por diversas dependencias del establecimiento.
Destrozos y personal herido
En su trayecto, los agresores arremetieron contra el mobiliario escolar, rompiendo macetas, muebles y otros elementos decorativos. Docentes, directivos, preceptores y miembros del Equipo de Orientación Escolar (EOE) intervinieron para intentar contener el brote de violencia.
La situación alcanzó su punto más crítico cuando una de las integrantes del equipo de la institución fue empujada violentamente contra una puerta de vidrio. Como consecuencia del impacto, la trabajadora sufrió heridas en diversas partes del cuerpo y debió recibir asistencia. Los testigos describieron el accionar de los menores como «difícil de controlar», destacando la agresividad mostrada especialmente por la joven.
Intervención policial y protocolo
La Policía Local se hizo presente en el lugar tras recibir el alerta, aunque permaneció en el exterior del colegio una vez que los directivos lograron poner a resguardo al alumno perseguido y estabilizar la situación interna. Se supo además que, ante la llegada de los familiares de los agresores, se produjo un nuevo episodio de violencia de los menores hacia sus propios allegados.
Desde la institución confirmaron que se activaron los protocolos de resguardo correspondientes, lo que evitó que el alumno agredido fuera alcanzado nuevamente por los atacantes. Actualmente, los menores involucrados —de entre 14 y 16 años— no están asistiendo a clases. La comunidad educativa mantiene reuniones con las familias y prevé continuar con abordajes específicos tras el fin de semana largo para intentar encauzar la situación de vulnerabilidad y convivencia.
