
Franco Colapinto completó una exigente sesión clasificatoria en el emblemático circuito callejero de Montecarlo, asegurándose el decimocuarto lugar de salida para el Gran Premio de Mónaco. El corredor de la escudería Alpine consiguió avanzar a la segunda instancia de eliminación (Q2) en uno de los trazados más complejos y técnicos de la Fórmula 1.
La actividad sabatina mostró una evolución con respecto a las tandas de entrenamientos libres, donde Colapinto se había ubicado en la decimonovena posición durante la FP3. En la clasificación cronometrada, el argentino detuvo los relojes en un tiempo de 1:13.995, quedando cerca de la disputa por ingresar al selecto grupo de la Q3.
Incomodidad con el comportamiento del monoplaza
Pese a lograr superar el primer corte clasificatorio, el piloto bonaerense se mostró autocrítico y reconoció que el rendimiento de su vehículo no cumplió con las proyecciones previas del equipo:
«Cambiamos un montón de cosas en el auto y era como muy raro. El auto cambiaba para el otro lado de lo que esperábamos», analizó Colapinto al concluir la actividad en el Principado.
La falta de tracción y confianza en el tren delantero condicionó la posibilidad de buscar los límites del circuito de manera segura. En un trazado donde el contacto con los muros es un riesgo constante, el argentino remarcó que resulta indispensable tener una sintonía perfecta con el coche para lograr que la rueda muerda el asfalto en cada viraje, algo que no se pudo plasmar en esta oportunidad.
El panorama dentro del box de Alpine fue dispar. Mientras Colapinto batallaba en el pelotón intermedio, su compañero de equipo, el francés Pierre Gasly, logró meterse en el top 10 definitivo. Por su parte, la pole position quedó en manos del joven italiano Andrea Kimi Antonelli a bordo de su Mercedes. De cara a la carrera, el objetivo del piloto argentino se centrará en sostener un ritmo constante y capitalizar las estrategias de boxes en una pista donde los sobrepasos son extremadamente inusuales.
