
Se sufrió mucho más de lo esperado, pero el desahogo final valió la pena. En un partido sumamente complejo y con pasajes de bajo rendimiento futbolístico, la Selección argentina logró derrotar a Suiza por 3-1 en la prórroga y selló su clasificación a las semifinales de la Copa del Mundo 2026. El encuentro, disputado en Kansas, se destrabó en el tiempo suplementario gracias a la jerarquía individual y el amor propio del plantel.
El desarrollo del juego mostró la peor versión de la Scaloneta en lo que va del certamen. El equipo nacional evidenció falta de claridad para manejar la pelota, nula solidez defensiva y serias imprecisiones en el mediocampo, moviéndose de a ráfagas y dependiendo exclusivamente de destellos individuales. Tras el 1-1 en el tiempo regular —con gol de Alexis Mac Allister—, la historia cambió por completo tras la expulsión del delantero suizo Breel Embolo, una acción que le permitió a Argentina reaccionar y volcar el juego a su favor.
Con vibras de aquel equipo desgastado de la Copa del Mundo de 1990, la Selección argentina demostró una vez más que utiliza la adversidad como combustible para salir adelante en las etapas de definición.
En la prórroga, el corazón y la mística de este plantel terminaron por liquidar el pleito:
El golazo de la jornada: Julián Álvarez rompió los libros tácticos con un remate fantástico desde afuera del área que perforó la hasta entonces inquebrantable defensa helvética.
La estocada final: Lautaro Martínez apareció en los minutos finales del tiempo extra para definir con precisión y asegurar el 3-1 definitivo.
Con este resultado, Argentina se garantizó disputar la totalidad de los partidos del Mundial y ya palpita el próximo gran desafío. El cruce de semifinales será nada menos que ante Inglaterra, el próximo miércoles. Aunque el rival cuenta con figuras de la talla de Jude Bellingham y Harry Kane, esta Selección demostró que para su chispazo de rebeldía todo es posible.
