
La previa de la semifinal de la Copa del Mundo 2026 entre España y Francia se vio sacudida por una fuerte controversia política. El expresidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, protagonizó un escándalo internacional tras realizar un comentario sobre el plantel de la selección francesa que fue catalogado como racista por dirigentes de todo el arco político e instituciones deportivas de ambos países.
Durante una intervención pública antes del trascendental cruce mundialista, el exlíder del Partido Popular (PP) analizó el nivel futbolístico de los dirigidos por Didier Deschamps y lanzó una frase que encendió las alarmas de inmediato:
«Tienen una gran selección, eso sí, sin franceses», disparó Rajoy.
La declaración, interpretada como una alusión discriminatoria al origen étnico y multicultural de gran parte de los futbolistas franceses, provocó una rápida ola de indignación y rechazo a ambos lados de los Pirineos.
Reacciones y repudio generalizado Las repercusiones no tardaron en llegar y unieron en el descontento a sectores ideológicamente opuestos:
La Federación Francesa de Fútbol (FFF) y funcionarios galos: Repudiaron enérgicamente las palabras de Rajoy y recordaron que la gran mayoría de los jugadores convocados nació en territorio francés. En ese sentido, remarcaron que la identidad y la nacionalidad no dependen del color de piel ni del origen de los ancestros.
Pedro Sánchez (presidente del Gobierno de España): El actual mandatario salió al cruce de las declaraciones con una fuerte definición. «España es de quien la ama y la trabaja», sostuvo, y expresó su deseo de que en la semifinal «gane el mejor y pierda el racismo».
Agrupación Nacional (Francia): Incluso desde el partido de derecha liderado por Marine Le Pen se sumaron a las críticas contra el exjefe del Gobierno español, calificando sus expresiones de «vergonzosas».
Ante el revuelo internacional, desde el Partido Popular intentaron bajarle el tono a la polémica argumentando que Rajoy habló en tono de «ironía» y sin intenciones de ofender. Sin embargo, la justificación no fue suficiente para frenar la ola de cuestionamientos que vuelve a poner en el centro del debate la diversidad, la integración y el racismo en el deporte de alta competencia.
