
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer este martes los valores de las canastas de consumo del mes de junio, revelando una aceleración en el costo de vida para los sectores más vulnerables de la población.
La Canasta Básica Total (CBT), utilizada para medir el umbral de la pobreza, registró una suba del 2,2% respecto al mes anterior, acumulando nueve meses consecutivos con incrementos por encima de esa tasa. Con esta actualización, un hogar integrado por dos adultos y dos niños en edad escolar necesitó reunir un presupuesto mínimo de $1.531.473 para cubrir sus necesidades básicas totales y no caer bajo la línea de pobreza.
Por su parte, la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que determina la línea de la indigencia, mostró un comportamiento más calmo al subir un 1,3% en junio. De este modo, una familia tipo requirió un piso de ingresos de $689.852 exclusivamente para adquirir los alimentos indispensables para subsistir.
Esta desaceleración de la canasta alimentaria —que se ubicó por debajo del 2,2% registrado en mayo— estuvo en sintonía con la inflación general. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) avanzó un 1,9% en junio, logrando perforar la barrera del 2% por primera vez en los últimos diez meses gracias al comportamiento de la división de alimentos y bebidas.
El peso de los alimentos y la presión estacional El análisis de los componentes del índice de precios del INDEC arrojó dinámicas contrapuestas durante el último mes:
Alimentos a la baja: La sensible desaceleración del IPC general se explicó por la estabilidad en el precio de la carne y las bajas registradas en el sector de las frutas, que le restaron presión a la división de mayor peso de la medición.
Presión estacional: En contraste con el alivio en las góndolas, el inicio del receso invernal sumó tensión sobre la inflación del mes a partir de los fuertes incrementos aplicados en los paquetes turísticos y en diversos servicios vinculados al rubro de recreación y cultura.
De cara al próximo mes, la presión sobre el bolsillo de los hogares sumará nuevos desafíos. A la dinámica habitual de los precios se le sumarán los aumentos ya anunciados en los boletos del transporte público de colectivos, subtes y en las tarifas de peajes, que entrarán en vigencia a partir del 1° de agosto.
