
«La medicina sin humanismo no merece ser ejercida», reza la frase de presentación en el perfil profesional de Dana Holzmann. Lejos de dejarlo solo en palabras, esta médica bahiense de 28 años, graduada de la Universidad Nacional del Sur (UNS), decidió actuar en consecuencia: renunció a su trabajo estable y se sumó como voluntaria al Cuerpo de Evacuación y Primeros Auxilios (CEPA) de Argentina.
Su destino fue la ciudad costera de La Guaira, una de las zonas más golpeadas por los terremotos que sacudieron a Venezuela. Allí, Holzmann enfrentó jornadas extenuantes de entre 12 y 15 horas diarias bajo temperaturas extremas que rozaban los 40 grados, en medio de un escenario de destrucción y desesperación.
El trabajo de los rescatistas en el terreno implicó no solo la asistencia sanitaria de emergencia, sino también el acompañamiento cara a cara con las familias que buscaban desesperadamente a sus seres queridos entre los escombros.
«Buscar a la par de los familiares, con una madre, un padre o un hermano, creo que fue uno de los escenarios más hostiles que una persona puede imaginar», relató la joven médica al recordar la dureza de la tarea humanitaria. «Realmente es muy difícil imaginar un escenario más doloroso y angustiante que ver a una persona intentando buscar a su propio hijo con sus manos», agregó conmovida por la experiencia.
El compromiso del equipo argentino fue tal que, con el correr de los días, la frialdad de las tareas de rescate dio paso a un lazo profundamente humano. «Nosotros ya conocíamos hasta los nombres de las personas que estábamos rescatando», concluyó la profesional bahiense, cuyo gesto de desinterés y vocación de servicio genera orgullo en la comunidad académica de la UNS y en toda Bahía Blanca.
