
La institución médica fijó su posición ante los proyectos que buscan derogar la normativa. Advirtieron por las alarmantes cifras de obesidad infantil en el país.
La Federación Argentina de Cardiología (FAC) emitió un pronunciamiento institucional para manifestar su preocupación y rechazo ante las iniciativas legislativas que proponen la derogación de la Ley 27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable, conocida popularmente como la ley de etiquetado frontal. La entidad médica consideró fundamental preservar esta herramienta de salud pública.
Para argumentar su postura, la FAC repasó estadísticas alarmantes sobre la realidad sanitaria argentina. De acuerdo con la segunda Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS 2) de 2019, el 41,1% de los niños, niñas y adolescentes de entre 5 y 17 años en el país presenta sobrepeso u obesidad. Asimismo, un informe regional de UNICEF publicado en 2023 ubica a la Argentina entre los tres países con mayor prevalencia de sobrepeso infantil en América Latina, afectando al 36,5% de la población de entre 5 y 19 años.
Una herramienta de prevención, no una prohibición
Desde la federación aclararon que el sistema de octágonos negros no tiene como objetivo prohibir la compra ni el consumo de ningún producto. Por el contrario, explicaron que se trata de un mecanismo simple para advertir sobre el exceso de nutrientes críticos como azúcares agregados, sodio, grasas saturadas, grasas totales y exceso calórico.
Estos componentes están directamente asociados al desarrollo de enfermedades cardiometabólicas, entre las que se destacan la hipertensión arterial, la diabetes tipo 2, la dislipidemia, la obesidad y la enfermedad cardiovascular aterosclerótica. Según la FAC, las advertencias reducen la asimetría de información que existe entre las empresas que producen los alimentos y los consumidores que deciden qué comprar.
Mejorar antes que derogar
La institución advirtió que dar de baja la normativa de manera completa, sin ofrecer una alternativa que iguale o supere la protección sanitaria actual, significaría desproteger a la población en un contexto donde las enfermedades vinculadas a la mala alimentación siguen en aumento.
Finalmente, la FAC remarcó que el debate de fondo no debe centrarse en la dicotomía de «etiquetado sí o etiquetado no», sino en optimizar la norma para que la información nutricional sea cada vez más comprensible y efectiva. Por este motivo, recomendaron mantener la Ley 27.642, potenciar su aplicación y abrir canales de mejora técnica, respetando siempre el derecho de las personas a saber qué consumen.
