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El festejo compartido y la alegría del Mundial también cuidan al corazón

La Federación Argentina de Cardiología destacó los beneficios emocionales y fisiológicos de celebrar en comunidad. El alivio, los abrazos y los vínculos sociales ayudan a modular el estrés generado por los partidos.

Los partidos del Mundial, especialmente en instancias decisivas, generan una innegable montaña rusa de emociones que combina expectativa, ansiedad, nervios y emoción. Durante los noventa minutos de juego, es común que el corazón se acelere, la presión arterial se eleve de forma transitoria y el organismo responda con una fuerte descarga de adrenalina. Sin embargo, el desenlace de una victoria activa una dimensión fisiológica completamente distinta: la alegría, el alivio, la risa y el festejo compartido.

Desde la Federación Argentina de Cardiología (FAC) señalaron que la salud cardiovascular no depende de manera exclusiva de los valores tradicionales de control médico, tales como la presión arterial, el colesterol o la glucemia. Los especialistas enfatizaron que factores como el descanso, el control del estrés, la calidad de los vínculos, el bienestar emocional y los hábitos cotidianos juegan un rol fundamental. En este sentido, experimentar momentos de felicidad colectiva funciona como un modulador de la respuesta al estrés.

La química del bienestar

El festejo de un triunfo deportivo deja de ser una simple reacción individual para transformarse en una poderosa experiencia social con efectos biológicos directos. Al celebrar, el cerebro libera un combo de hormonas clave para el equilibrio del organismo:

  • Endorfinas: Estrechamente relacionadas con la sensación de bienestar general y con una disminución en la percepción de la tensión física y mental.

  • Dopamina: Sustancia que participa de manera activa en los circuitos de recompensa y motivación del cerebro.

  • Oxitocina: La hormona vinculada con el contacto afectivo, el abrazo, la confianza mutua y el sentimiento de pertenencia a un grupo.

Desde la entidad médica concluyeron que, si bien el partido puede representar un escenario de estrés agudo, el festejo posterior tiene la capacidad de transformar esa carga negativa en alivio y conexión. El corazón también se beneficia de los vínculos afectivos, de la risa y del alivio de sentirse acompañado en la emoción.

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