
En el Día Mundial del Cerebro, especialistas de la entidad destacaron que controlar la presión arterial de manera temprana previene el deterioro cognitivo y la demencia, además de evitar un ACV.
La hipertensión arterial tradicionalmente fue identificada como el principal factor de riesgo modificable para sufrir un accidente cerebrovascular (ACV). Sin embargo, en el marco del Día Mundial del Cerebro, establecido por la Federación Mundial de Neurología (WFN), la Federación Argentina de Cardiología (FAC) emitió un informe donde destaca un peligro igual de severo: su rol directo en el desarrollo del deterioro cognitivo y la demencia.
En la actualidad, la comunidad científica coincide en que el cerebro es uno de los principales órganos blanco del daño vascular. La presión alta sostenida en el tiempo puede anticipar o acelerar la pérdida de funciones mentales básicas, afectando la autonomía de las personas durante el envejecimiento.
El doctor Gustavo Cerezo, cardiólogo integrante de la FAC, enfatizó la importancia de la prevención temprana: «Cuidar y controlar la presión arterial significa mucho más que prevenir un ACV, implica preservar la memoria, las funciones cognitivas y la calidad de vida durante el envejecimiento. La prevención comienza décadas antes de que aparezcan los síntomas».
Hábitos clave para la protección cerebral
Para mitigar estos riesgos, los especialistas de la federación médica remarcaron la necesidad de adoptar un enfoque integral que combine controles médicos estrictos con modificaciones en el estilo de vida cotidiano.
El doctor Augusto Vicario, también cardiólogo de la institución, señaló que es fundamental «realizar control estricto de la presión arterial, hacer actividad física con regularidad y abandonar el sedentarismo». Asimismo, el especialista recomendó adoptar una alimentación de tipo mediterránea, caracterizada por un bajo contenido de grasas trans y una abundante presencia de frutas, verduras y legumbres para minimizar los factores de riesgo cardiovasculares.
El plano psicosocial y el cuidado continuo
Por su parte, el cardiólogo Alejandro De Cerchio sumó al diagnóstico la relevancia de los factores psicológicos y sociales en la protección de la salud cognitiva. Según explicó, mantener el cerebro sano requiere un compromiso activo del paciente que va más allá de los fármacos o la dieta.
Entre sus principales recomendaciones, el profesional destacó la importancia de continuar educándose y aprendiendo cosas nuevas sin importar la edad, mantener una vida social activa y asegurar un sueño saludable y reparador. Finalmente, aconsejó realizar una evaluación médica del cerebro y de la función cognitiva en todos los pacientes hipertensos, especialmente a partir de la mediana edad, para detectar de forma precoz cualquier signo de alarma.
