
La quinta audiencia del juicio contra el músico Cristian «Pity» Álvarez por el crimen de Cristian Díaz debió ser suspendida en las últimas horas tras sufrir el imputado una descompensación en plena sala. El episodio volvió a poner en el centro de la escena su delicado estado de salud e impulsó a la defensa a ratificar el pedido de suspensión del debate oral al considerar que el cantante no se encuentra en condiciones de afrontar el proceso legal.

Consumo activo y severo deterioro cognitivo
El abogado defensor del artista, Sebastián Queijeiro, ofreció precisiones sobre los últimos estudios médicos realizados a su asistido y confirmó que los análisis arrojaron resultados alarmantes. Según detalló el letrado, los exámenes detectaron que existe un consumo activo de sustancias que nunca se interrumpió, especificando la presencia de cocaína y el uso inyectable de morfina.
Queijeiro describió que el comportamiento de Álvarez durante las audiencias refleja de forma evidente su incapacidad para seguir el hilo del juicio. El músico suele quedarse dormido, roncar, solicitar reiteradas salidas al baño y sufrir descompensaciones físicas. En ese sentido, el abogado reveló que la comunicación con su defendido resulta sumamente compleja, señalando que dialogar con él equivale a conversar con un niño de 10 o 12 años que expresa delirios, por lo cual las gestiones y explicaciones técnicas deben canalizarse exclusivamente a través de la hermana del cantante, quien permanece a cargo de su asistencia cotidiana entre su domicilio y su vivienda.
Pese a que el tribunal evaluó la posibilidad de eximir al imputado de su presencia física en la sala de audiencias, la defensa insistió en que permanezca en el lugar para demostrar de manera directa ante los jueces que su conducta responde a un cuadro de deterioro real y no a una estrategia de teatralización.
Debate sobre la Ley de Salud Mental y las presentaciones musicales
Al referirse a la situación ambulatoria del músico y la ausencia de una internación permanente en un centro especializado, el letrado apuntó de manera crítica hacia los vacíos de la normativa vigente. Queijeiro argumentó que la Ley de Salud Mental contempla las internaciones de carácter voluntario, lo que dificulta la permanencia de un paciente que atraviesa cuadros severos de abstinencia y adicción.
Asimismo, la defensa salió al cruce de los cuestionamientos judiciales en torno a los recitales que el exlíder de Viejas Locas e Intoxicados ofreció en el último tiempo. El abogado argumentó que la música constituye su único medio de subsistencia económica y su canal de reinserción social, rechazando que dichas presentaciones representen una prueba de que se encuentra apto para afrontar un debate penal de esta magnitud.
Respecto al horizonte del juicio, la defensa reconoció que el tribunal dictará una resolución final sobre el caso, aunque insiste en que las actuaciones deben frenarse hasta tanto el estado de salud mental de Álvarez permita un proceso garantista. En caso de avanzar hacia una sentencia, el letrado dejó entrever que evaluarán el encuadre de legítima defensa si se determina que el imputado comprendía sus actos al momento del hecho.
