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Un informe advierte por el aumento de la desocupación y la precarización laboral

Un análisis estadístico sobre el segundo trimestre de 2026 alerta sobre la constante pérdida de empleos formales en el sector privado, el crecimiento del trabajo no registrado y las distorsiones que generan las aplicaciones de plataformas en las mediciones oficiales del desempleo.

Un reciente informe analizó a fondo el comportamiento del mercado de trabajo en Argentina durante el segundo trimestre de 2026, tomando como base la información publicada por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec. El estudio abordó los indicadores clave de actividad, empleo, desocupación y subocupación, y puso especial énfasis en cómo el avance de las economías de plataformas está distorsionando las estadísticas laborales y precarizando a los trabajadores.

En el marco de una creciente fragmentación laboral, el capitalismo de plataformas introdujo desafíos metodológicos críticos. Según la EPH, cualquier persona que haya trabajado al menos una hora en la semana es considerada ocupada. Esto genera que los individuos que pierden su empleo formal y se vuelcan a aplicaciones de delivery o movilidad generen un «efecto amortiguador del desempleo». Al realizar este rebusque de subsistencia, no figuran en las tasas de desocupación, invisibilizando la falta de empleo genuino. El documento advierte que un 13% de estos trabajadores cumple jornadas de menos de 24 horas semanales bajo una «hipersubordinación algorítmica», donde las empresas se desligan de las responsabilidades patronales mientras los operarios figuran estadísticamente como trabajadores autónomos.

El análisis también refutó la narrativa oficial sobre la creación de puestos de trabajo. En recientes apariciones públicas, el presidente Javier Milei destacó un incremento total del empleo basándose en números netos. Sin embargo, el informe detalla que ese supuesto dinamismo oculta una severa contracción del sector formal. Entre noviembre de 2023 y junio de 2026, la economía destruyó 245.664 empleos privados registrados, es decir, puestos de alta calidad y con protección social. Esa caída fue parcialmente reemplazada por 169.026 nuevas altas en el régimen de monotributo, lo que no evidencia un espíritu emprendedor, sino el empuje hacia actividades desprotegidas por pura necesidad de supervivencia.

En cuanto a los números duros, la tasa de desocupación del segundo trimestre se ubicó en el 7,9%, mostrando un incremento de 0,3 puntos porcentuales respecto al mismo período del año anterior y englobando a 1.793.000 personas en términos absolutos. La falta de empleo sigue castigando con mayor dureza a las mujeres, cuya tasa alcanzó el 8,4% frente al 7,5% de los varones. Además, el desempleo en la juventud (de 14 a 29 años) casi triplica a los porcentajes registrados en la población adulta de entre 30 y 64 años.

Por su parte, la tasa de actividad cerró en 48,9% y la de empleo en 45%, registrando leves incrementos impulsados por la necesidad de salir a buscar ingresos. Sin embargo, la calidad de esa ocupación se deterioró drásticamente. La porción de trabajadores ocupados con descuento jubilatorio cayó un 0,7% interanual, mientras que la cantidad de ocupados sin aportes al sistema previsional creció un 2,5%.

El panorama se completa con una suba de la presión global sobre el mercado de trabajo, que hoy alcanza al 32,2% de la población e incluye a desocupados, subocupados y ocupados que demandan activamente otro empleo para poder llegar a fin de mes. Como conclusión, el informe confirma una dinámica fuertemente contractiva, caracterizada por la consolidación del desempleo al alza y un profundo proceso de flexibilización y precarización estructural de la fuerza de trabajo en todo el país.

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