
El presidente Javier Milei negó en forma categórica que el país esté atravesando un proceso recesivo y defendió con firmeza el rumbo económico implementado por su Gobierno. Durante una entrevista televisiva, el jefe de Estado relativizó los últimos datos de la actividad oficial y sostuvo que la dinámica actual responde únicamente a una «desaceleración del ritmo de expansión» de la economía. Sus apreciaciones se hicieron públicas poco después de que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundiera el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE), el cual registró una contracción del 2,9% durante el mes de julio, un indicador que volvió a poner en el centro del debate el desempeño real de la actividad nacional.
Al profundizar sobre el comportamiento de los indicadores oficiales, el mandatario cuestionó la lectura tradicional de las mediciones desestacionalizadas y argumentó que las transformaciones de fondo que está experimentando la estructura productiva modifican la interpretación habitual de dichas estadísticas. Según la explicación brindada por Milei, la economía argentina se encuentra inmersa en un proceso de reconfiguración estructural en el que determinados sectores muestran un marcado dinamismo y expansión, mientras que otros sufren contracciones puntuales. Bajo esa premisa, el Presidente rechazó rotundamente que pueda caracterizarse el momento actual como un cuadro de recesión generalizada.
En otro tramo de su intervención, el jefe de Estado aseveró que el consumo privado se mantiene en niveles elevados, señalando que lo que verdaderamente está ocurriendo es una mutación en las modalidades y hábitos de compra de la población. Asimismo, defendió los resultados de su gestión en el mercado de trabajo al afirmar que a lo largo de su mandato se han generado más de 500.000 puestos de empleo. A su vez, remarcó que los salarios reales vienen registrando una senda de recuperación sostenida durante los últimos meses, contrarrestando así las lecturas más pesimistas emitidas por analistas e informes privados.
Respecto al horizonte económico y las metas trazadas a futuro, el mandatario ratificó que el Gobierno conserva el objetivo firme de encadenar cuatro años consecutivos de crecimiento económico. Para respaldar su proyección, destacó que los indicadores de Producto Bruto Interno (PBI), el consumo privado y el volumen de exportaciones se ubican en guarismos máximos. Finalmente, llevó tranquilidad sobre la solvencia del Estado al confirmar que la administración nacional tiene plenamente cubiertas sus necesidades de financiamiento del sector público hasta fines del próximo año, descartando de plano cualquier posibilidad de un escenario de default durante el transcurso de su mandato.
