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En un escenario político y social profundamente atravesado por la incertidumbre económica y el descontento social, los principales referentes de la escena nacional muestran leves recuperaciones en sus niveles de aprobación e imagen, aunque continúan atados a techos y pisos electorales acotados. De acuerdo con la última medición del Monitor de Opinión Pública (MOP) correspondiente al mes de septiembre, elaborado por Zentrix Consultora, el 57,4% de los argentinos se declara pesimista sobre el futuro del país. En este marco de opinión pública polarizado, la aprobación de la gestión del presidente Javier Milei subió al 35,2% y la imagen positiva del gobernador bonaerense Axel Kicillof alcanzó el 38,2%, mientras que sus respectivos pisos de voto seguro se posicionan en el 28,3% y el 27,1%, confirmando un tablero donde el crecimiento de cada fuerza dependerá de la conquista del electorado indeciso.

El clima social, la brecha económica y la percepción sobre salarios e inflación

El punto de partida del estudio refleja un clima social predominantemente crítico. Mientras que el 57,4% de la población mantiene una mirada pesimista sobre el futuro general del país, solo un 34,3% expresa expectativas optimistas. A su vez, se destaca una marcada brecha entre la evaluación de la economía individual y la colectiva: mientras que el 39,3% de los encuestados califica como mala su situación económica personal, la apreciación negativa sobre la economía del país se eleva drásticamente al 61,5%, evidenciando que el malestar se proyecta con mayor fuerza sobre el horizonte macroeconómico.

Al indagar sobre las principales preocupaciones de la ciudadanía, el orden jerárquico sitúa a los ingresos y salarios en el primer lugar con el 50,1%, seguidos muy de cerca por la incertidumbre económica general con el 49,8%. Más atrás se ubican el desempleo (40,9%), la corrupción (39,6%) y el costo de las tarifas de servicios públicos (35,2%). Llama la atención que la inflación ocupe el último puesto en una lista de diez problemáticas consultadas, registrando apenas el 12,7%.

Sin embargo, esta baja en la preocupación directa por la inflación convive con un marcado escepticismo sobre los datos oficiales. El 67,1% de los consultados sostiene que el índice de inflación publicado por el INDEC no refleja lo que percibe en su vida cotidiana (frente al 65,8% registrado en agosto), mientras que solo el 30,6% considera que el dato oficial es representativo. En paralelo, el 81,8% de los argentinos afirma que su salario no le gana a la evolución de los precios (frente al 81,2% del mes anterior). Esta aparente paradoja entre la desaceleración del índice oficial y la sensación de pérdida del poder adquisitivo responde a que los hogares evalúan sus ingresos frente al nivel acumulado de precios y no ante la variación mensual.

Esta percepción económica también exhibe un marcado sesgo político. Entre los votantes del oficialismo en las elecciones de 2025, el 59,1% admite que su salario no le gana a la inflación (frente al 61,2% de agosto), en tanto que un 31,8% considera que sí. En contraste, entre los votantes de la oposición, el 97% afirma que su ingreso pierde frente al costo de vida y solo un marginal 0,8% opina lo contrario. Asimismo, la crisis del bolsillo tiene una correlación directa con la estratificación social: los ingresos del 59,6% de la clase baja no alcanzan para cubrir los gastos más allá del día 15 del mes, y el 83,3% agota sus recursos a más tardar el día 20. En la vereda opuesta, el 61,9% de la clase alta manifiesta llegar a fin de mes y contar con capacidad de ahorro.

La evaluación del Gobierno: Milei sube su aprobación pero también crece la polarización

La aprobación de la gestión presidencial de Javier Milei registró en septiembre un incremento, alcanzando el 35,2%, en comparación con el 32,2% obtenido en agosto y el 31,4% de julio, marcando su punto más alto desde marzo. Sin embargo, la desaprobación de su gobierno también se incrementó, pasando del 54,1% al 56,8%. Esta suba en ambos extremos se explica por una reducción significativa del segmento de indecisos o ciudadanos sin posición tomada, que bajó del 13,3% al 8,1%. El saldo neto entre aprobación y desaprobación se mantuvo prácticamente estable (-21,6 puntos contra -21,9 en agosto), moviéndose en una franja de menos de cuatro puntos porcentuales desde el mes de abril. En cuanto a su imagen personal, el Presidente cosechó un 34,9% de valoración positiva y un 58,5% de negativa, mostrando una mejora respecto al 32,7% de imagen positiva que ostentaba en agosto.

La estructura del apoyo político al Gobierno continúa respondiendo a un claro patrón socioeconómico y generacional:

  • Por clase social: La aprobación del Gobierno alcanza su pico en la clase alta con el 58,8%, cae al 39,9% en la clase media y se desploma al 19,8% en la clase baja, donde la desaprobación asciende al 72,9%. De igual manera, la percepción de la economía del país como negativa asciende a medida que se desciende en la escala social: 42,9% en la clase alta, 56,5% en la media y 70,7% en la baja.

  • Por rango etario: Los jóvenes de 18 a 39 años son quienes evalúan con mayor dureza la economía del país (un 69,1% la considera negativa, frente al 57,4% entre los mayores de 60 años). Sin embargo, es en este mismo segmento joven donde Milei obtiene sus mejores métricas de respaldo político: registra un 42,5% de aprobación de gestión (contra el 30,3% en la franja de 40 a 59 años y el 34% en mayores de 60) y alcanza un 50,9% de imagen personal positiva, sugiriendo que en la juventud el juzgamiento a la gestión responde más a la expectativa y a la identidad política que a la coyuntura del presente.

Kicillof se afirma en la oposición con un perfil simétrico y especular

En el campo opositor, Axel Kicillof consolidó su posicionamiento al alcanzar un 38,2% de imagen positiva en septiembre, lo que representa un crecimiento de dos puntos porcentuales respecto de agosto (36,2%), frente a un 53,6% de imagen negativa. Al igual que sucedió con el Presidente, la mejora en los indicadores del gobernador bonaerense se produjo por una absorción del segmento intermedio, donde la imagen regular cayó del 12,6% al 8,1%. De este modo, Kicillof se posiciona en su nivel más alto desde el mes de mayo, aproximándose a los pisos cercanos a los 40 puntos registrados en el inicio del año.

El perfil demográfico de Kicillof funciona como un espejo perfecto del mapa electoral de Milei:

  • Por clase social: Su imagen positiva es de apenas 17,4% en la clase alta, sube al 30,4% en la clase media y alcanza su punto máximo en la clase baja con un 49,3%.

  • Por género y edad: El gobernador registra un 45,1% de imagen positiva entre las mujeres frente al 30,7% en varones. A su vez, su valoración crece con la edad, partiendo del 34% entre los jóvenes de 18 a 39 años y escalando al 40% entre los mayores de 60 años.

Esta simetría confirma que Milei y Kicillof encarnan los dos polos opuestos de una misma brecha social, de género y generacional, en lugar de competir de forma directa por un mismo electorado.

El escenario en el resto del arco político: Bregman, Bullrich y Villarruel

El informe de Zentrix Consultora evalúa además el posicionamiento de otras figuras clave de la política nacional:

  • Myriam Bregman: Es la única dirigenta evaluada que presenta un saldo de imagen personal equilibrado, con un 44,2% de positiva frente a un 43% de negativa. Si bien su piso de voto seguro es del 12,7%, destaca por poseer la reserva de voto blando («podría votarla») más amplia del tablero con un 32,8%, concentrada fuertemente en la clase baja (43,3%) y entre el electorado femenino (41,8%).

  • Patricia Bullrich: Registra un 36,7% de imagen positiva y un 52% de negativa, con una distribución etaria diametralmente opuesta a la de Milei. Su imagen positiva sube del 28,7% en los jóvenes al 44,2% en los mayores de 60 años. Asimismo, en la clase alta alcanza un 61,5% de imagen positiva y un 43,9% de voto seguro, superando en ese estrato específico la marca del propio Presidente (36,8%).

  • Victoria Villarruel: Muestra un 18,6% de imagen positiva frente a un 60,1% de negativa, consolidándose como la dirigente con el mayor nivel de rechazo electoral del estudio, con un 70,6% de encuestados que afirma que jamás la votaría (frente al 62,8% de agosto). Su caída más acentuada se produjo en la clase alta, donde su imagen positiva se derrumbó del 28,6% al 10,1% y su potencial de voto descendió del 34,2% al 13%.

Proyección a 2027: pisos parejos, techos distintos y el peso del voto blando

De cara al escenario electoral rumbo a 2027, la proyección muestra dos grandes espacios polarizados con pisos de voto seguro muy similares. Milei encabeza la intención de voto firme con el 28,3% (frente al 26,5% de agosto), seguido muy de cerca por Kicillof con el 27,1% (frente al 25,9% anterior). Sin embargo, ninguno de los dos logra quebrar el techo de los 30 puntos de apoyo incondicional.

En paralelo, los techos de rechazo («jamás lo votaría») se mantienen elevados en toda la oferta política: 59,3% para Milei, 50,4% para Kicillof, 51,4% para Bullrich, 49,5% para Bregman y 70,6% para Villarruel.

La diferencia sustancial entre los dos principales referentes radica en la composición de sus techos electorales:

  • Javier Milei: Al 28,3% de voto seguro se le suma un 9% de electores que «podrían votarlo», alcanzando un techo potencial total del 37,3%. Esto indica que tres de cada cuatro votantes potenciales de su espacio ya tienen su decisión totalmente tomada. Su voto seguro se fortalece entre varones (37,5%), jóvenes (43,9%) y clase alta.

  • Axel Kicillof: Al 27,1% de voto seguro se le agrega un 20,7% de votantes probables, lo que estira su techo potencial al 47,8%. A diferencia del oficialismo, solo poco más de la mitad de sus votantes potenciales está plenamente confirmado, manteniendo su mayor margen de crecimiento entre los jóvenes (donde un 36,9% afirma que podría votarlo), las mujeres (34,6% de voto seguro) y la clase baja (40,1%).

Ficha técnica del estudio

Los datos corresponden al Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora, realizado sobre un total de 1.438 casos válidos de cobertura nacional entre el 22 y el 30 de septiembre de 2026. El estudio utilizó un muestreo ponderado por región, edad, sexo y voto declarado en las elecciones anteriores (balotaje 2023 y legislativas 2025). La recolección de datos se llevó a cabo mediante cuestionario autoadministrado en línea, estimando un margen de error teórico de ±2,6% con un nivel de confianza del 95%.

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