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Leve repunte de las ventas minoristas pyme durante el mes de septiembre
El consumo en el sector de la pequeña y mediana empresa mostró signos de una recuperación marginal durante el noveno mes del año, aunque el escenario general del comercio continúa fuertemente marcado por la cautela y las restricciones en los presupuestos familiares. De acuerdo con el último informe elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), entidad que mide las operaciones bajo cualquier modalidad, las ventas minoristas pyme registraron una suba real del 0,3% interanual en septiembre. Sin embargo, en la comparación intermensual frente a agosto, la actividad experimentó una caída del 1,2%. Con estos resultados, la retracción acumulada en los primeros nueve meses del año se ubica en el 2,1%.
El comportamiento comercial a lo largo del mes estuvo caracterizado por la convivencia entre esa incipiente mejora interanual y la persistencia de una demanda marcadamente fragmentada. Según el relevamiento, los consumidores orientaron sus gastos casi de manera exclusiva hacia compras cotidianas, de primera necesidad y de bajo valor unitario.
La contracción intermensual del 1,2% encuentra su explicación en múltiples factores. Por un lado, septiembre careció de los picos de consumo impulsados por fechas festivas y escolares que sí traccionaron las ventas en agosto. Por otro lado, los comerciantes advierten una evidente pérdida de dinamismo en los ingresos disponibles de los hogares, sumado a un factor determinante en la coyuntura de consumo actual: el agotamiento de los límites de endeudamiento en las tarjetas de crédito de las familias.
Si bien el cambio de estación y la llegada de la primavera lograron impulsar consultas y operaciones específicas —favoreciendo la salida de alimentos frescos, bebidas frías, indumentaria liviana, heladerías y artículos para refacción hogareña o pintura—, estos movimientos puntuales no alcanzaron a compensar el retroceso general del consumo. Las decisiones de compra se definieron por la necesidad inmediata, el reemplazo hacia segundas marcas o líneas más económicas, y la postergación ineludible de bienes de mayor valor, como amoblamientos, obras integrales de construcción o conjuntos completos de ropa.
En el desagregado sectorial, cinco de los siete rubros relevados por CAME lograron presentar variaciones interanuales positivas. El mayor incremento se observó en Textil e indumentaria (+5%), seguido por Calzado y marroquinería (+3,5%). También cerraron en alza Ferretería, materiales eléctricos y para la construcción (+3,3%); Farmacia (+1,5%); y Perfumería (+0,7%). En marcado contraste, los dos sectores que registraron caídas en la comparación con septiembre del año anterior fueron Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles (-3,4%); y Alimentos y bebidas, que sufrió una contracción del 3,1%.
Desde la perspectiva de la oferta, un dato revelador del informe es la fuerte presión sobre los márgenes comerciales. Los negocios pymes operaron condicionados por las modificaciones en los costos de reposición y una dura competencia frente a los canales mayoristas, el comercio informal y los productos importados. En el caso específico de Textil e indumentaria y Calzado y marroquinería —los dos rubros de mayor crecimiento—, los propietarios admitieron que las alzas interanuales se consiguieron asumiendo una rentabilidad negativa, liquidando stock con el objetivo prioritario de obtener mayor liquidez financiera.
Ante la falta de margen crediticio para compromisos a largo plazo, el financiamiento en cuotas cortas sin interés y las promociones bancarias resultaron excluyentes para asegurar el cierre de las ventas en los mostradores. En este mismo contexto, el comercio digital se consolidó como un canal indispensable: durante septiembre, las ventas online realizadas por comercios con local a la calle registraron un notable incremento interanual del 19,4%, con una suba intermensual del 8,7%.
Al examinar el balance cualitativo y las perspectivas a futuro, el empresariado pyme mantiene una postura conservadora. El 50,2% de los encuestados señaló que la situación de su empresa no presentó cambios respecto al mismo mes del año anterior (una suba de 2,8 puntos frente a agosto). El 44,3% manifestó un retroceso en su actividad, mientras que apenas un 5,6% reportó una evolución favorable.
De cara a los próximos doce meses, las expectativas muestran cautela. El 44,1% de los comerciantes anticipa que su desempeño permanecerá constante, un 41,8% proyecta un panorama más favorable y un 14,1% prevé un empeoramiento. Bajo este escenario, las inversiones se encuentran paralizadas: el 55,7% de los propietarios considera que no es una etapa propicia para nuevos desembolsos de capital, un 31% prefiere no definir su posición y solo un 13,4% evalúa invertir. Frente a esto, las pymes han profundizado un esquema de gestión prudente, priorizando la rotación rápida de los inventarios y evitando la inmovilización de su capital de trabajo.
