
Bajo la proclama «Basta de abandono estatal», el Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires emitió un duro comunicado en el que expresó su profunda preocupación por la creciente situación de precariedad laboral que atraviesan los profesionales de la salud vinculados a la red prestacional del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (PAMI). A través de su Consejo Superior, la entidad médica reclamó la adopción urgente de medidas de fondo que permitan garantizar la continuidad y la calidad de la atención de los adultos mayores, al tiempo que exigió condiciones de trabajo dignas para quienes sostienen el sistema asistencial.
En el documento institucional, el Colegio brindó un explícito respaldo a los reclamos que vienen sosteniendo de forma sostenida los médicos de cabecera y los odontólogos encargados de la cobertura diaria de los afiliados de la obra social nacional. Según puntualizaron, dichos profesionales enfrentan en la actualidad un contexto sumamente complejo marcado por el congelamiento y la insuficiencia de los aranceles, el aumento desmedido de los costos operativos de funcionamiento y condiciones laborales que tornan inviable el sostenimiento regular de las prestaciones.
El desfasaje de las cápitas y el riesgo en los consultorios
Desde la entidad profesional explicaron que los montos vigentes asignados a las cápitas y honorarios profesionales han quedado completamente desfasados respecto de la evolución real de los gastos indispensables para mantener abiertos los consultorios privados. Entre los principales rubros afectados, mencionaron el fuerte incremento en el pago de alquileres, la compra de insumos médicos descartables y odontológicos, el sostenimiento de los salarios del personal administrativo y las crecientes tarifas de los servicios públicos de electricidad, agua y conectividad.
En este sentido, la dirigencia médica advirtió que la falta de una recomposición económica adecuada y acorde a la inflación acumulada pone en severo riesgo la permanencia de los profesionales dentro de la cartilla del organismo. Esta fuga de prestadores impacta directamente sobre la disponibilidad de atención de cercanía para la población de jubilados y pensionados, obligando a los pacientes a desplazarse hacia otros centros o sufrir demoras prolongadas para recibir asistencia básica.
Impacto directo sobre la salud de los adultos mayores
Asimismo, el comunicado institucional hizo foco en el deterioro correlativo que padece la atención médica de los afiliados al PAMI. Desde el Colegio de Médicos remarcaron que las constantes trabas y dificultades para acceder a turnos con especialistas, la ralentización en las derivaciones médicas, las trabas en la entrega de medicamentos de uso crónico, la falta de provisión de insumos esenciales y la sobrecarga en los distintos efectores de salud representan un riesgo crítico para una franja poblacional que requiere un seguimiento continuo, personalizado y riguroso de sus patologías.
“El sistema de salud no puede sostenerse sobre la precarización de quienes lo integran. Cuando las condiciones para ejercer la medicina se deterioran, también se deteriora la calidad y la accesibilidad de la atención que reciben los pacientes”, sentenció con firmeza el escrito difundido por las autoridades del Consejo Superior.
Reclamos concretos y pedido de diálogo urgente
Frente a la gravedad del escenario descripto, la institución médica bonaerense formalizó un petitorio compuesto por tres ejes centrales de resolución inmediata:
En primer lugar, exigieron una recomposición urgente y sustancial de los aranceles y los valores de las cápitas prestacionales, que permita cubrir de manera transparente los costos reales de atención y jerarquizar la labor profesional. En segundo término, solicitaron la regularización y normalización del funcionamiento de los efectores de salud, garantizando un suministro continuo y adecuado de insumos médicos, medicamentos e infraestructura edilicia apta.
Finalmente, el Colegio de Médicos instó a las autoridades nacionales a convocar de forma inmediata a una mesa de diálogo institucional de la que participen los directivos del PAMI, los organismos gubernamentales competentes y las entidades médicas representativas, con el propósito de abordar de manera integral y estructural la severa crisis que atraviesa el sistema sanitario de los adultos mayores.
“Defender la salud de los adultos mayores implica también defender la dignidad de quienes tienen a su cargo su atención. No puede existir un sistema sanitario sustentable si quienes sostienen cotidianamente las prestaciones deben hacerlo en condiciones de precarización”, concluyó el Consejo Superior.
