
El expresidente de la Nación, Alberto Fernández, volvió a irrumpir en la escena pública con duras declaraciones referidas al desarrollo de su gestión de gobierno entre los años 2019 y 2023. Durante una entrevista concedida este lunes al youtuber Joaco Santos —cuyos pasajes centrales fueron reproducidos por la agencia Noticias Argentinas—, el ex jefe de Estado analizó las causas que derivaron en el deterioro socioeconómico de su mandato, signado por una escalada en la tasa de inflación y un persistente déficit fiscal. En ese marco, Fernández deslindó su responsabilidad sobre el resultado final de la administración y apuntó de manera directa contra la exvicepresidenta Cristina Kirchner, reactivando la feroz disputa interna que atraviesa al Partido Justicialista.
Al momento de evaluar las presiones recibidas por parte del sector duro del kirchnerismo y el constante cortocircuito en la toma de decisiones del Poder Ejecutivo, el exmandatario fue categórico respecto de las exigencias que partían desde el Instituto Patria. «Si le hubiera hecho caso a Cristina, hubiera volado todo por los aires», aseveró Fernández, graficando las irreconciliables diferencias de visión macroeconómica y política que mantuvieron ambas figuras durante el transcurso del mandato compartido.
En ese sentido, el ex jefe de Estado remarcó las profundas divergencias conceptuales que marcaron el día a día de la gestión con quien fuera su compañera de fórmula, recordando además que la exvicepresidenta —quien actualmente cumple prisión domiciliaria tras ser condenada por la Justicia en el marco de la denominada Causa Vialidad— vulneró de forma sistemática la investidura presidencial. «Si cada uno hubiera entendido el rol que tenía sería más fácil», manifestó el ex presidente en referencia al esquema de poder binario que caracterizó al extinto frente de gobierno.
El vacío de poder y la pulseada por el FMI
Profundizando en las dinámicas internas del Frente de Todos, Fernández reflexionó sobre el fenómeno del vacío de autoridad que debilitó a su administración, señalando que la centralidad del poder político real no reposaba sobre el sillón de Rivadavia sino sobre la figura de la actual presidenta del Partido Justicialista. «Ya solo el hecho de que te pidan que le obedezcas a la vicepresidenta, hay algo que está mal», argumentó el exmandatario, detallando el condicionamiento permanente al que se vio sometido su margen de maniobra institucional.
Asimismo, el ex jefe de Estado reveló momentos de extrema tensión operativa, señalando como un hito de obturación política la postura del kirchnerismo duro frente al entendimiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por el préstamo contraído durante la presidencia de Mauricio Macri entre 2015 y 2019. Alberto Fernández relató que decidió desoír los planteos del sector referenciado en Cristina Kirchner, los cuales impulsaban el no reconocimiento del compromiso financiero y el default con el organismo internacional.
Ubicándose en una postura de moderación ejecutiva frente al ala radicalizada del espacio, el ex mandatario justificó la renegociación llevada a cabo por su equipo económico como una medida de contención indispensable para la estabilidad del país. «Si no hubiéramos hecho el acuerdo con el Fondo, capaz hubiera volado todo por los aires, creo que es lo que seguramente hubiera pasado», concluyó Fernández, reabriendo el debate sobre el impacto de la grieta oficialista en el desenlace económico de su gobierno.
