
La decimotercera jornada del Torneo Clausura 2026 de la Copa de la Liga Profesional de Fútbol albergó uno de los encuentros más atractivos y determinantes del certamen doméstico. Sobre el césped del Estadio Mario Alberto Kempes de la provincia de Córdoba, y bajo la conducción arbitral de Pablo Dovalo, se midieron Belgrano y River Plate en un duelo que dejó un contundente triunfo visitante por 3-0 a favor del Millonario.
El contexto previo al compromiso exponía realidades disímiles pero de máxima exigencia para ambos protagonistas. Por el lado del conjunto local, los dirigidos por Ricardo Zielinski —vigentes campeones del certamen doméstico tras aquella recordada final ganada justamente ante el propio River— arribaban al enfrentamiento instalados en la zona alta de la tabla de posiciones. El Pirata cordobés arrastraba una racha óptima compuesta por tres victorias consecutivas en serie, entre las que sobresalía el resonante triunfo por 1-0 frente a Talleres en una nueva edición del apasionante Clásico de Córdoba.
En la vereda opuesta, el panorama del elenco de Núñez presentaba matices de marcada urgencia. El ciclo conducido por Leonardo Ponzio transitaba un andar sumamente irregular, matizado por una victoria, un empate y una derrota en sus últimas tres presentaciones oficiales. En consecuencia, el Millonario pisó el verde césped cordobés desprovisto de margen para el error, con la imperiosa necesidad de sumar de a tres unidades tanto para enderezar su rumbo en la tabla del Torneo Clausura como para resguardar sus aspiraciones en la exigente tabla anual acumulada.
Una producción superlativa y el quiebre en la era Ponzio
Frente a la adversidad y la presión del contexto, la visita firmó en la capital cordobesa su presentación más lúcida, sólida y convincente desde el inicio del ciclo técnico de Leonardo Ponzio. Desde el pitazo inicial de Pablo Dovalo, River asumió el protagonismo táctico del cotejo, neutralizó las virtudes colectivas del conjunto de Zielinski y tradujo su superioridad territorial en un marcador abultado que reflejó la diferencia plasmada en el rectángulo de juego.
El tanteador comenzó a abrirse sobre el cierre de la etapa inicial. Cuando se consumía el tiempo adicionado reglamentario del primer tiempo, Tomás Galván apareció con jerarquía para romper el cero y decretar la apertura del marcador, un gol psicológicamente lapidario para las aspiraciones del dueño de casa que mandó a los vestuarios al Millonario con una ventaja clave.
Al reanudarse las acciones para el complemento, lejos de replegarse para cuidar la diferencia mínima, el conjunto de Núñez profundizó su dominio táctico. Arrancando el segundo tiempo, Ángel Correa estiró las cifras con una definición de alta factura técnica, estampando el 2-0 transitorio que desmoronó la estructura defensiva de Belgrano. Con el correr de los minutos y el control absoluto de las acciones por parte de la visita, Thiago Almada sentenció la historia al marcar el tercer tanto, sellando un 3-0 inapelable que desató la alegría de todo el banco riverplatense y ratificó el despegue futbolístico del equipo en la recta final del torneo.
