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Maternidad y trabajo en Argentina: el desafío de adaptar los beneficios a las necesidades de las mujeres

Un exhaustivo informe conjunto elaborado por la firma WeWork y la consultora Michael Page reveló las profundas transformaciones que atraviesa el mercado laboral argentino en materia de género y cuidado familiar. La investigación, titulada "La Experiencia Laboral 2026 en Argentina: Ganar bien, vivir mejor y crecer sin renunciar", expone que un 25 % de las mujeres con hijos se manifiesta insatisfecha con sus beneficios laborales actuales, señalando que las prestaciones de las empresas no se ajustan a sus necesidades reales. En vísperas de la celebración del Día de la Madre, el estudio invita a las organizaciones a rediseñar esquemas de flexibilidad, coberturas de salud y espacios adaptados para conciliar la carrera profesional con la crianza.

La maternidad representa una transformación estructural en la escala de prioridades de las personas, al tiempo que impone exigencias renovadas para el mundo corporativo y laboral en su conjunto. En la actualidad, las responsabilidades asociadas al cuidado personal y familiar continúan ejerciendo un peso marcadamente diferencial sobre la experiencia profesional de las mujeres. En este marco conceptual, la investigación titulada «La Experiencia Laboral 2026 en Argentina; Ganar bien, vivir mejor y crecer sin renunciar», desarrollada de forma conjunta por WeWork y la consultora internacional Michael Page, analizó en detalle la variación de las preferencias laborales según el género y las diferentes etapas del ciclo vital.

Los hallazgos del relevamiento ponen en evidencia una marcada brecha entre las prestaciones tradicionales otorgadas por las empresas y la demanda efectiva de los trabajadores con hijos. De manera puntual, la investigación indica que el 25 % de las mujeres con hijos manifiesta una insatisfacción explícita hacia los paquetes de beneficios laborales vigentes. En idéntica proporción, una de cada cuatro trabajadoras con hijos de corta edad afirma de manera tajante que las prestaciones disponibles no se adaptan a sus requerimientos personales ni familiares, un porcentaje que contrasta con el 18 % registrado entre los hombres que se encuentran atravesando exactamente la misma situación de crianza.

Estas divergencias metodológicas exponen cómo variables críticas tales como la cobertura médica de medicina prepaga, la estabilidad económica, la duración y modalidad de las licencias y, fundamentalmente, la flexibilidad para estructurar la jornada laboral adquieren un volumen prioritario a partir de la llegada de los hijos. Para las organizaciones, la comprensión de estas particularidades operativas resulta indispensable al momento de confeccionar programas de incentivos que contemplen de forma genuina las realidades heterogéneas de sus nóminas.

La resignificación de la flexibilidad y el cuidado familiar

La investigación se sustentó sobre una sólida base muestral compuesta por 3.000 encuestas digitales procesadas y 150 entrevistas semiestructuradas en profundidad. A pesar de que la muestra general incluyó una proporción mayor de varones que de mujeres, el comportamiento estadístico evidenció que ellas otorgan un peso significativamente superior a la dimensión del cuidado personal y familiar cuando evalúan y ponderan una propuesta de empleo o la permanencia en una organización.

En el contexto actual del mercado laboral, el concepto de “flexibilidad” ha superado con creces la mera posibilidad teórica de trabajar bajo la modalidad remota o home office desde el hogar. En la visión de los colaboradores, el término abarca hoy la autonomía real para administrar el tiempo, gestionar los objetivos y compatibilizar las exigencias productivas con las responsabilidades dinámicas del entorno familiar. Esta concepción ampliada convierte a las modalidades híbridas y a los esquemas de beneficios en puentes de articulación entre la esfera privada y la profesional.

Sobre esta realidad, Rocío Robledo, South Latam Director en WeWork, aportó una visión estratégica del escenario corporativo: «Frente al panorama actual, un paso clave para las organizaciones es entender que los equipos no son 100% homogéneos. Para eso, hay que escucharlos y repensar constantemente cómo acompañarlos en las distintas situaciones que atraviesan, tanto en lo profesional como en lo personal». Ejemplificando la implementación de medidas concretas en el ámbito corporativo, Robledo destacó: «En nuestras oficinas, por ejemplo, contamos con salas de lactancia para que las madres puedan amamantar o extraerse leche durante la jornada laboral. Son iniciativas que ayudan a acompañar la maternidad y a compatibilizar el cuidado de los chicos con el trabajo».

Un diálogo evolutivo de cara al Día de la Madre

Los números globales arrojados por el informe de WeWork y Michael Page refuerzan la urgencia institucional de someter a revisión las políticas de beneficios y desarrollo de talento. En esa línea, un 39 % de los profesionales consultados considera abiertamente que los beneficios laborales vigentes no se alinean en absoluto con sus necesidades individuales. Por su parte, un abrumador 69,2 % calificó como «muy importante» que las empresas y corporaciones estructuren sus propuestas de valor y beneficios de acuerdo con las diferentes etapas del desarrollo vital que atraviesan sus empleados.

En el marco del Día de la Madre —celebrado tradicionalmente el tercer domingo de octubre—, las conclusiones de esta investigación invitan a profundizar el debate sobre la articulación entre maternidad, trabajo y diversidad de configuraciones familiares. Los especialistas coinciden en que, más allá de los instrumentos legales obligatorios como la licencia por maternidad, el acompañamiento integral de las organizaciones debe manifestarse en esquemas de trabajo flexibles, infraestructura adecuada y condiciones culturales que impidan que el ejercicio de la maternidad represente un freno o una renuncia al desarrollo profesional de las mujeres.

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