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En plena crisis del consumo masivo, Federico Braun proyecta una cadena de supermercados premium

El director de La Anónima evalúa ingresar al segmento de alta gama para captar al público de mayor poder adquisitivo y sostener la rentabilidad, en un escenario donde la caída anual del consumo masivo ronda el 4% y golpea a todo el sector supermercadista.

En medio de un escenario económico recesivo caracterizado por elpersistente desplome del consumo masivo a nivel nacional, el empresario supermercadista de 78 años y director de la cadena La Anónima, Federico Braun, analiza por estos días los próximos pasos a seguir para proteger la rentabilidad de su grupo empresario. Mientras la firma avanza de manera paralela con una estrategia de expansión territorial que la llevó a proyectarse fuera de su histórico bastión patagónico hacia provincias del norte y centro del país, el histórico referente del retail nacional proyecta incursionar en un nuevo modelo de negocio enfocado exclusivamente en la comercialización de productos de alta gama dirigidos al público de mayor poder adquisitivo.

La iniciativa comercial no surge como un movimiento aislado, sino como una respuesta directa a las tendencias de consumo observadas en el mercado interno. Diversos analistas del sector económico señalan que, en el marco de un desplome generalizado en las ventas minoristas, el segmento de supermercados de lujo es el único que mantiene indicadores de estabilidad y cifras positivas. Como claro ejemplo de este fenómeno, los relevamientos del sector indican que en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) el único establecimiento con registros de ventas récord ha sido la sucursal del hipermercado Jumbo ubicada en la localidad de Pilar, un formato que logra sostenerse gracias al consumo intensivo del segmento de altos ingresos que habita en los barrios cerrados y countries de esa zona norte.

Quién es Federico Braun?, el dueño de La Anónima que se ríe cuando sube los  precios - El Extremo Sur

Esta búsqueda de alternativas comerciales impulsada por Braun se desarrolla en un contexto macroeconómico complejo. Tras cumplirse casi tres años de gestión de la administración encabezada por el presidente Javier Milei, referentes y analistas económicos coinciden en señalar que el rumbo instrumental adoptado por el Gobierno presenta serias dificultades para encauzar la economía hacia un sendero de recuperación sostenible. Según las proyecciones privadas, el consumo masivo —uno de los sectores más castigados por el ajuste y la pérdida del poder adquisitivo— registrará una contracción interanual estimada en torno al 4% al finalizar el período.

Las proyecciones del sector anticipan que el momento más crítico en materia inflacionaria y de contracción del volumen operado se vivirá hacia el tramo final del año, coincidiendo con las festividades de fin de año. Sin embargo, ya para el mes de octubre las estimaciones privadas advierten que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en el AMBA se ubicará por encima del 2%, con el rubro de alimentos y bebidas liderando las subidas con un incremento cercano al 3%.

El impacto en el sector supermercadista y los comercios de barrio

Frente a este cuadro de situación, las principales cadenas de supermercados y comercios minoristas permanecen en un permanente estado de alerta operativa. Históricamente, las mermas o caídas en la rentabilidad obtenida por la comercialización de productos alimenticios de primera necesidad solían compensarse de manera parcial con la venta de electrodomésticos, tecnología y indumentaria, un amortiguador financiero que en la actualidad ha dejado de funcionar debido a la drástica caída en la adquisición de bienes durables.

Observando cómo los tradicionales comercios de proximidad y almacenes de barrio continúan cerrando sus persianas ante la imposibilidad de afrontar los costos operativos, y atestiguando la pronunciada degradación financiera que sufren cadenas regionales de peso —tales como el caso de la firma Toledo en la ciudad balnearia de Mar del Plata—, Federico Braun decidió poner el foco estratégico en el nicho comercial premium, considerado por los especialistas como el único formato comercial que continúa arrojando balances favorables en el actual contexto de crisis.

La trayectoria de Federico Braun dentro de la industria del retail argentino es una de las más extensas y conocidas del ámbito corporativo. Su incursión empresarial le permitió transformar una estructura inicial compuesta por apenas 11 sucursales y 265 empleados hasta convertirla en una red de supermercados de magnitud federal. En la actualidad, La Anónima se encuentra ejecutando un plan de expansión territorial que contempla su desembarco con nuevos locales en provincias como Córdoba, Tucumán, Salta, Santiago del Estero y San Juan, diversificando su presencia geográfica más allá de su arraigo histórico en la Patagonia argentina.

Orígenes e historia del imperio supermercadista

Braun es, de manera recurrente, uno de los empresarios que integra las listas de la revista Forbes sobre las personas más adineradas de la República Argentina. A lo largo de las últimas décadas, su gestión logró consolidar una empresa de carácter familiar hasta transformarla en uno de los conglomerados de supermercados de mayor peso específico en la estructura económica del país.

Los orígenes institucionalizados de La Anónima se remontan al territorio chileno de Punta Arenas, producto de la fusión formal entre las compañías comerciales pertenecientes a su bisabuelo, el empresario naviero y estanciero José Menéndez, y las de su abuelo, Mauricio Braun. Hacia la década de 1920, la firma ya operaba como un verdadero holding de poder regional en el sur del continente, disponiendo de una flota propia de buques de navegación comercial, vastas extensiones de estancias dedicadas a la exportación lanera y redes de importación de insumos. Federico Braun se incorporó formalmente a la dirección de la compañía en el año 1978, en una coyuntura económica compleja donde la empresa debió achicar sus estructuras operativas.

Históricamente, la familia Braun diversificó sus inversiones en múltiples rubros de infraestructura y servicios regionales, abarcando sectores tan diversos como usinas de generación eléctrica, redes de telefonía de ultramar y servicios de transporte marítimo tanto de cargas como de pasajeros. Como antecedente de su capacidad corporativa, el grupo familiar fue propietario entre los años 1957 y 1980 de la aerolínea de cabotaje Austral Líneas Aéreas.

Ya durante la década de 1990, en el marco de la convertibilidad y la apertura económica, la cadena de supermercados experimentó un ciclo de crecimiento exponencial que le permitió competir de igual a igual con los gigantes internacionales y nacionales del sector, tales como Carrefour, Walmart, Cencosud y la cadena Coto, llegando a consolidar una red de aproximadamente 162 sucursales distribuidas estratégicamente a lo largo de diez provincias argentinas, antes de alcanzar el despliegue actual que hoy busca reconvertirse hacia el segmento de alta gama frente a la crisis del consumo masivo.

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