
La Biblioteca Popular Mariano Moreno, una de las instituciones más emblemáticas de la localidad, celebró este domingo su centenario. A pesar de los desafíos que ha enfrentado la comunidad tras la devastadora inundación, la entidad conmemoró sus 100 años de vida con una serie de actividades que combinaron la tradición, la cultura y un espíritu de resiliencia. El festejo, llevado a cabo en su sede de la calle Mascarello 3860, incluyó una muestra de libros antiguos de su colección histórica, presentaciones culturales y un espacio de encuentro para los vecinos.
Mirta Romano, presidenta de la comisión directiva de la institución, señaló que la celebración fue «austera en razón de la afectación de la mayoría» de la comunidad. Aunque la biblioteca se encuentra en una zona alta y no sufrió daños estructurales graves, la inundación impactó directamente en el acervo de la entidad. Si bien el agua solo afectó algunos ejemplares en la planta baja, la principal pérdida fue de los libros que los socios tenían en sus hogares, que en muchos casos resultaron anegados.
«Aún no sabemos exactamente cuántos ejemplares se perdieron», reconoció Romano, quien añadió que muchos socios se acercaron para disculparse y manifestar su deseo de reponer los libros, algo que la biblioteca se hará cargo de gestionar. Ante esta situación, la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip) envió 20 cajas de libros, un valioso aporte que ayuda a paliar las pérdidas. Antes del fenómeno climático, la institución contaba con un total de 23.500 volúmenes, lo que la posiciona como la biblioteca más importante del distrito después de la Biblioteca Rivadavia.
Romano también habló de los proyectos a futuro que la comisión directiva tiene en mente. Entre los más ambiciosos, se destaca la instalación de un ascensor y la ampliación del sector de la secretaría. La idea es ganar espacio para crear un área de lectura más cómoda y un sitio donde los visitantes puedan tomar un café, fomentando así que la biblioteca se convierta en un lugar de encuentro cotidiano.
La presidenta destacó que la institución se mantiene gracias al trabajo «a pulmón» de las mujeres de la comisión directiva y al apoyo fundamental de otras entidades. En particular, remarcó el aporte del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca (CGPBB), que se hace cargo de todos los gastos de mantenimiento del edificio, como luz, agua y gas. Sin este apoyo, Romano afirmó que «tendríamos que haber cerrado». También mencionó la colaboración de empresas como Husal, Tecnophos y La Siempre Verde.
La biblioteca, que atiende todos los días hábiles de 11 a 18 horas, cuenta con una masa societaria de alrededor de 220 personas, que abonan una cuota mensual de $3.000. Además, la institución ofrece una variedad de talleres y cursos, muchos de ellos gratuitos, que van desde teatro y tejido hasta apoyo escolar para los niveles primario y secundario, reforzando su rol como espacio cultural y educativo para la comunidad.
Con información de La Nueva
