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Advierten que la informalidad laboral en Argentina seguirá creciendo: ya afecta a casi 9 millones de trabajadores

Los sectores más afectados son la construcción, el agropecuario, la gastronomía y el servicio doméstico. El especialista Daniel Schteingart marcó que "el empleo formal viene muy débil" y alertó que los no registrados se exponen a "una situación de mayor vulnerabilidad y precariedad".

El empleo informal en Argentina se convirtió en una de las principales preocupaciones de la población, ya que casi la mitad de los trabajadores en el país no está registrado formalmente. La recesión por las medidas del Gobierno, la presión impositiva y la urgencia por un puesto laboral son un combo que explican el aumento de los empleados en condiciones precarias, una tendencia que se espera que continúe al alza en los próximos meses.

 

La informalidad laboral avanza en Argentina.

 

 

En este marco, Schteingart alertó en diálogo con C5N que el trabajo no formal continuará al alza en el corto plazo y advirtió por la situación del trabajo registrado: «De cara a los próximos meses, creo que el escenario más probable es que siga subiendo la informalidad paulatinamente. A pesar de que hubo reactivación económica fuerte, el empleo formal viene muy débil».

«Que la industria y la construcción sean los perdedores del modelo actual explica la debilidad del empleo. Son dos sectores con muchos efectos multiplicadores en empleo», explicó el investigador de Fundar.

También se refirió a las secuelas sociales de los trabajos irregulares: «Implica que millones de personas trabajan sin acceso a derechos laborales básicos como obra social, licencias pagas, cobertura por accidentes o jubilación, lo que las deja en una situación de mayor vulnerabilidad y precariedad».

En tanto, detalló las consecuencias económicas. «Erosiona la base tributaria, reduce los aportes al sistema previsional y limita la productividad, ya que muchas veces los empleos informales están asociados a actividades de baja escala, sin acceso al crédito, la tecnología o la capacitación. Además, genera una competencia desleal con los trabajadores y empresas que sí cumplen con las normas, lo que perpetúa un círculo de desigualdad y baja calidad del empleo», apuntó.

 

 

Los principales ejes económicos de la informalidad y los altibajos en Argentina

El informe de Argendata también marcó las idas y vueltas en los niveles de informalidad laboral en el país. En 1986 era del 26,9% y en 1995 saltó al 32,7% en un contexto marcado por las reformas laborales y la apertura económica de aquel entonces. Luego, creció al 49,4% en 2003 cuando Argentina intentaba superar la crisis de 2001.

En tanto, después tuvo una fuerte baja pero volvió a escalar hasta un 36% en 2024 y ahora se ubica en un 42%. En este marco, Schteingart explicó los factores que inciden en el empleo no registrado: «Argentina tiene niveles muy altos de evasión impositiva, tanto por un mal diseño del sistema tributario como deficiencias en la fiscalización. Si una persona vende en negro, tiene muy poco incentivo a contratar a alguien en blanco porque no puede justificar costos. Si vende en blanco, tiene muchas más chances de contratar a alguien en blanco».

También se refirió a la carga impositiva en el empleo. «Creo que también influye la relativamente alta presión tributaria sobre el trabajo en Argentina, que encarece la contratación formal. La informalidad está asociada a las normativas que regulan el empleo asalariado. Esas normativas implican costos como aportes jubilatorios y contribuciones a la seguridad social, que varían mucho entre países», expresó.

«En contextos donde las reglas son más laxas y los costos de registrarse son menores, es más probable que aumente la formalidad. Pero esta menor presión también tiene un costo: reduce la capacidad de los estados para financiar sus sistemas de seguridad social», añadió.

Por otro lado, el investigador de Fundar comparó el índice actual de la informalidad en Argentina con otras épocas: «Hoy estamos más o menos parecidos a hace 15 años atrás. Hubo momentos peores, como la salida de la crisis de 2001, cuando la informalidad superó el 50%. También hubo mejores: en los setenta u ochenta, la informalidad era inferior al 30%, aunque se medía distinto».

 

 

Los vaivenes de la informalidad en Argentina.

 

 

La radiografía de los sectores más afectados y la relación con la productividad

Los rubros vinculados a la construcción, el agropecuario, el servicio doméstico y la gastronomía son las que registran un mayor nivel de informalidad en Argentina con más del 60% según el análisis de Argendata. En contrapunto, los sectores mineros o de petróleo no llegan al 15%.

En tal sentido, Schteingart describió el motivo de la disparidad de las actividades no formales en los rubros: «La informalidad correlaciona muchísimo con los niveles de productividad de los sectores. Servicio doméstico y la construcción son los dos sectores de menor productividad de la economía. En general, además, la actividad se da en unidades productivas muy pequeñas, como hogares en el caso del servicio doméstico y pequeños emprendimientos o mucho trabajo independiente en el caso de la construcción».

«Las grandes constructoras generan una parte minoritaria del empleo de la construcción. Cuando las unidades productivas son muy pequeñas, es mucho más difícil la fiscalización y también la sindicalización. Y también, cuando las unidades productivas son muy chicas, el costo de formalizar puede ser alto dados los recursos que se tienen», marcó.

En este marco, explicó los rubros con menor informalidad: «En cambio, sectores como petróleo y minería, la industria, las finanzas o los servicios profesionales son de productividad muy superior a la media, y también son sectores donde por lo general el tamaño promedio de las empresas es grande. El costo de formalizar no mueve tanto la aguja de estas empresas, como sí ocurre en las microempresas. Además, históricamente fue más fácil la sindicalización allí y también la fiscalización es mucho más factible».

 

 

Los gastronómicos también son afectados por la informalidad.

 

 

Las provincias del norte, con un mayor impacto por la informalidad

Por otro lado, el informe de Argendata expuso que hasta 2024, las provincias norteñas tenían las mayores tasas de informalidad: Salta (53%), Santiago del Estero (51,1%), Tucumán (50,2%) y Corrientes (49,7%). En contraposición, las de menor índice eran las del sur: Tierra del Fuego (14,3%), Santa Cruz (19,4%), Chubut (22,4%) y Neuquén (22,9%).

«Incide mucho el nivel de desarrollo económico y el perfil productivo. En general, la informalidad es mayor en las provincias más pobres como las del norte y menor en las provincias más ricas como CABA y las patagónicas. En el norte hay bastante mayor peso del agro, que en general tiene niveles de informalidad mayores», expresó Schteingart acerca de las diferencias entre las tasas de las provincias.

«Por otro lado, también influye el perfil de especialización. Las provincias patagónicas se especializan en actividades con gran protagonismo de empresas grandes, en donde la informalidad es mínima. Es el caso del petróleo, la minería en Santa Cruz, la electrónica en Tierra del Fuego y aluminio en Chubut», agregó el sociólogo.

 

 

La informalidad laboral por provincia.

 

 

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