
El subsecretario de Políticas Universitarias de la Nación, Alejandro Álvarez, lanzó una severa denuncia pública contra la presencia de prácticas de adoctrinamiento e intimidación ideológica dentro de las universidades públicas del país. La reacción del funcionario del Poder Ejecutivo nacional se produjo luego de que tomaran repercusión pública los dichos de María Eugenia Schmuck, dirigente política rosarina y docente de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), quien admitió abiertamente durante una entrevista que desaprobaría a aquellos alumnos afines al pensamiento libertario si en una instancia de evaluación académica reprodujeran los conceptos económicos que pregona el presidente de la Nación, Javier Milei.
El foco de la controversia se originó a partir de una nota periodística en la cual la educadora y funcionaria municipal analizó la formación teórica del jefe de Estado y opinó sobre el perfil de los jóvenes que cursan sus asignaturas en la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la mencionada casa de altos estudios. En ese contexto, la docente expresó: «Tengo muchos libertarios entre mis alumnos de segundo año de la Facultad de Ciencia Política, increíble pero real». Acto seguido, al ser consultada sobre la postura que adoptaría ante un examen en el que un estudiante empleara argumentos afines a la doctrina económica de la gestión nacional, enfatizó: «Si ellos me dicen las cosas que este presidente dice de economía básica en un examen, los bocho».
La respuesta del Gobierno nacional y la crítica al adoctrinamiento
A través de una extensa publicación difundida en su cuenta oficial de la red social X (anteriormente Twitter), Alejandro Álvarez rechazó de plano las manifestaciones de la profesora universitaria y detalló la lógica operativa que, a su criterio, domina ciertos claustros académicos. «Cómo funciona el ‘adoctrinamiento’ en las universidades: es un mecanismo de presión para lograr la autocensura y la sumisión», sentenció el funcionario que integra la cartera educativa nacional.
Asimismo, el subsecretario enmarcó esta situación dentro de una serie de irregularidades que la gestión viene objetando en torno al accionar de agrupaciones políticas y cuerpos docentes en las instituciones de educación superior. «Lo denunciamos muchas veces: obligan a los estudiantes a asistir a una ‘clase pública’ bajo amenaza de no aprobar la materia o de tener ausente. Presionan y psicopatean desde una posición de poder», remarcó Álvarez, añadiendo que en el video publicado, «María Eugenia Schmuck lo dice con todas las letras».
Para el representante del Gobierno nacional, la advertencia vertida por la docente respecto a la reprobación de alumnos en función de sus simpatías o encuadres teóricos representa una clara señal de alarma sobre el uso abusivo de la autoridad en el aula. En ese sentido, las repercusiones del caso reavivaron en la opinión pública el debate sobre la garantía de la libertad de expresión para los estudiantes universitarios, la objetividad en los criterios de evaluación y los límites del ejercicio docente frente a las diversas identidades políticas del alumnado.
Trayectoria de Schmuck y cuestionamientos a la estructura universitaria
María Eugenia Schmuck ejerce actualmente la presidencia del Concejo Municipal de Rosario, cargo legislativo que ocupa desde hace siete años dentro de una trayectoria como concejala que se inició en el año 2011. En el plano académico, se desempeña como profesora titular de la cátedra de Teoría Política en la carrera de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Rosario.
La controversia escaló aún más cuando el subsecretario Álvarez vinculó las declaraciones de la docente con la estructura de conducción institucional de la casa de estudios santafesina. Schmuck se encuentra ligada sentimentalmente con Franco Bartolacci, actual rector de la UNR y presidente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), organismo que nuclea a la totalidad de los rectores de las universidades públicas del país. Cabe señalar que Bartolacci fue decano de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales en dos oportunidades antes de acceder al rectorado.
Aprovechando estos antecedentes institucionales y políticos, Álvarez apuntó de manera directa contra la pareja, sosteniendo que encarnan un entramado de poder concentrado entre la política local y la gestión académica. «Un matrimonio del poder que usa la causa noble de la educación para conquistar poder. Un buen ejemplo de la casta», concluyó de forma tajante el subsecretario de Políticas Universitarias.
