
El concejal Pablo Daguerre, del bloque Juntos, ha intensificado su pedido de informes al Ejecutivo municipal. Su preocupación central radica en la falta de precisión sobre las medidas preventivas que se implementarán para frenar el exceso de velocidad en las vías rápidas y accesos a la ciudad, un tema que mantiene en vilo a los bahienses.
La seguridad vial en Bahía Blanca vuelve a estar en el centro del debate político, impulsada por el concejal Pablo Daguerre. En un enérgico reclamo, el edil radical ha expresado su profunda inquietud ante lo que considera una comunicación insuficiente por parte del gobierno local respecto a las estrategias para controlar la velocidad de automovilistas y motociclistas, especialmente en las arterias de mayor circulación y puntos de ingreso a la ciudad. La insistencia de Daguerre pone de manifiesto una brecha informativa crucial que preocupa a la comunidad.
La principal incógnita que el concejal busca disipar es el futuro de los actuales reductores de velocidad, popularmente conocidos como «lomos de burro». «¿Serán reemplazados por un sistema similar, como tachas lumínicas, u otro dispositivo? ¿Cuáles serán las obras de infraestructura a ejecutar, como rotondas o derivaciones, para mitigar la velocidad de circulación de vehículos y motocicletas?», cuestionó Daguerre con énfasis. A estas interrogantes, el edil suma la necesidad de conocer las inversiones presupuestarias estimadas para la implementación de nuevas medidas en diversos puntos de la ciudad, un dato fundamental para evaluar el compromiso y la seriedad de las acciones propuestas.
La falta de información oficial ha llevado a que la única novedad concreta conocida por el público, y por el propio concejal, sea a través de los medios de comunicación. «Lo único que conocemos desde el Municipio es que van a retirar 25 lomos de burro, como si eso fuese la solución integral al sistema de tránsito en la ciudad», criticó Daguerre con notable frustración. Esta declaración subraya la percepción de una visión fragmentada o incompleta por parte del Ejecutivo.
El concejal enfatizó que la retirada de estos reductores, si bien puede ser parte de una estrategia, no aborda la complejidad del problema. «No nos informan qué va a pasar con el resto de reductores de velocidad que hay a lo largo y ancho de Bahía Blanca, como tampoco cuáles son los dispositivos que se van a implementar para que el tránsito sea ágil y seguro», sostuvo Daguerre, dejando en claro que la preocupación no se limita solo a la eliminación de los lomos de burro, sino a la ausencia de un plan integral y coherente.
Las preguntas planteadas por Daguerre son numerosas y abren un abanico de posibilidades que el municipio debería considerar o, al menos, informar:
- ¿Se tiene previsto la instalación de 25 nuevos semáforos en puntos estratégicos?
- ¿Se contempla el estrechamiento de carriles o calzadas en zonas conflictivas para inducir una reducción de la velocidad?
- ¿Está en los planes la construcción de islas centrales o refugios peatonales para mejorar la seguridad de los transeúntes?
- ¿Se evaluará la implementación de semáforos sincronizados para velocidades bajas, como una «onda verde a 30 km/h», para promover un flujo vehicular más calmado y seguro?
Estas preguntas no son meramente retóricas; representan la voz de una comunidad que exige transparencia y acciones concretas frente a un problema que afecta la vida diaria de miles de bahienses. La presión del Concejo Deliberante, a través de figuras como Pablo Daguerre, busca garantizar que la seguridad vial sea una prioridad con planes claros y comunicados eficientemente a la ciudadanía. La pelota está ahora en el tejado del Municipio, que deberá responder a estas inquietudes para disipar las dudas y construir la confianza necesaria en un tema tan sensible.
