
El presidente Javier Milei convocó a ministros, secretarios y a la cúpula del oficialismo a un asado de fin de año en la Quinta de Olivos. El encuentro combinará balance de gestión, análisis político y conversaciones clave sobre el Presupuesto 2026 y la reforma laboral. La vicepresidenta Victoria Villarruel no fue invitada.
El presidente Javier Milei reunirá a su equipo de gobierno en un asado de fin de año que se realizará el próximo lunes en la Quinta de Olivos, según confirmaron fuentes cercanas a los funcionarios convocados. La cita funcionará como un cierre político del primer año completo de gestión, con espacio tanto para el análisis interno como para la distensión entre los integrantes del Gabinete.
De acuerdo a lo trascendido, el encuentro no se limitará a un gesto protocolar o social. La agenda incluye un balance del año, con evaluaciones sobre el rumbo económico, autocríticas puertas adentro y una puesta en común sobre los principales desafíos que el oficialismo proyecta para los próximos meses.
Balances, proyectos y agenda legislativa
Entre los temas que sobrevolarán la mesa se destacan el Presupuesto 2026 y la reforma laboral, dos iniciativas centrales para el Ejecutivo y que continúan generando tensiones políticas y sindicales. El asado servirá también para alinear posiciones internas, analizar el escenario parlamentario y anticipar estrategias de cara al año entrante.
La convocatoria incluye al gabinete “completo”, lo que supone la presencia no solo de ministros y secretarios, sino también del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y de la actual senadora Patricia Bullrich, una de las figuras políticas con mayor peso dentro del oficialismo.
Según pudo confirmar este medio, la vicepresidenta Victoria Villarruel no fue invitada, un dato que vuelve a reflejar la distancia política y personal entre ambos, en un vínculo marcado por tensiones desde los primeros meses de gestión.
Olivos como escenario político
No es la primera vez que Milei utiliza la Quinta de Olivos como ámbito de encuentro político. En septiembre, el presidente recibió allí a los 87 diputados nacionales que votaron en contra de revertir el veto al aumento jubilatorio. Aquella reunión, que el propio oficialismo celebró como una victoria legislativa, también incluyó un asado y se convirtió en una señal de respaldo explícito a quienes acompañaron la decisión presidencial.
En ese episodio, trascendió además un detalle llamativo: los invitados debían abonar su cubierto con tarjeta de débito y no en efectivo, una indicación que había sido realizada por el entonces vocero presidencial y actual jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en línea con el discurso oficial de transparencia y formalidad en los gastos.
Un cierre de año con señales políticas
El asado de fin de año se inscribe en una lógica que Milei viene sosteniendo desde el inicio de su mandato: utilizar gestos informales para reforzar lealtades políticas, marcar alineamientos y enviar mensajes tanto hacia adentro del Gobierno como hacia el sistema político en general.
Más allá del tono distendido, el encuentro en Olivos funcionará como un termómetro interno del oficialismo, en un contexto de debates abiertos, reformas en discusión y una agenda legislativa que seguirá concentrando la atención durante los próximos meses.
