
La inmigración italiana a Argentina dejó a ambos países unidos para siempre, y el mate es una evidencia de ello.
En Lungro, un pueblo de Calabria ubicado al sur de Italia, el mate se toma como agua. Por eso mismo, este recóndito pueblo fue catalogado como la Capital Europea del Mate y hasta tienen un festival en torno a la bebida.
No se conoce la fecha exacta ni la persona que llevó el mate al pequeño pueblo calabrés. Sin embargo, sí se sabe que el mate llegó luego de la primera inmigración italiana, a finales de 1800. Según relata Anna Stratigò, Presidenta de la Academia del Mate y de la Oficina de la Música de Lungro: “Todos aquellos que después inmigraban a la Argentina, mandaban desde allá regalos para los que quedaron en aquí”.

Stratigò le contó al medio La Fogliatella cómo es que se vivía la situación en Lungro en aquel entonces. Según la Presidenta de la Academia del Mate, los habitantes de Lungro no podían tomar café porque era muy costoso, por eso desde Argentina enviaban un mate. Según cuenta, “Les gustó este ritual del mate, porque es energético, lo podían usar para ir a trabajar la mina de sal a la mañana y tomaban ahí su mate para seguir su jornada laboral después”.
Fue así que, con un simple regalo, hoy el mate es una tradición nata para los 2500 habitantes del pueblito de Calabria.
Según María Chiara Forni, que investigó su historia en Calabria, el maté en Lungro se toma dulce, con una pava, con porongos más chicos, pero con nuestra yerba y la misma tradición que partió de nuestro país.
Además, el baile forma parte del ritual del mate: “En Lungro lo tomamos y en seguida bailamos. Comemos crispella y bailamos tarantella”.

La idea de instaurar el 1 de agosto para celebrar el mate fue propuesta por Anna Stratigò, Presidenta de la Academia del Mate y de la Oficina de la Música de Lungro. Y la buena recepción de los habitantes se hace evidente hoy: en 2024 se celebrará el décimo Festival del Mate.
Stratigò contó que este 2024 planea llevar una orquesta argentina a la fiesta, para celebrar 10 años ininterrumpidos del Festival del Mate. “Es un momento que se encuentran los inmigrantes, argentinos, italianos, los de allá, los de acá, los que van y vienen. Hay muchos niños, todas las generaciones, es trasversal. Una noche hermosa”, contó la impulsora de esta gran iniciativa.
