
Bahía Blanca ha alcanzado un nuevo hito climatológico al superar el récord histórico de precipitaciones anuales, superando la marca máxima que se mantenía vigente desde 1976. Con un registro total que ya trepó a los 1088 milímetros, este 2025 se consagra como un año excepcional en materia de lluvias, marcado por una seguidilla de eventos extremos, entre ellos, la catastrófica inundación de marzo.
La persistencia de las precipitaciones a lo largo del año 2025 ha llevado a Bahía Blanca a inscribir un nuevo récord en sus registros meteorológicos. Según los datos oficiales del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la ciudad superó la marca histórica de lluvias acumuladas en un mismo año.
El máximo anterior se había establecido en 1976 con 1084 milímetros. Sin embargo, la precipitación de 7 milímetros registrada en las últimas horas elevó el acumulado anual de 2025 a 1088 milímetros, desplazando definitivamente el récord anterior. Este hecho resulta aún más significativo si se considera que todavía restan aproximadamente 40 días para la finalización del año, lo que abre la posibilidad de que el nuevo máximo se incremente aún más.
El contexto de un año hidrológico extremo
El año 2025 ha estado signado por una inusual frecuencia e intensidad de fenómenos meteorológicos en la ciudad. Desde comienzos de año, Bahía Blanca ha experimentado una sucesión de tormentas, la influencia de sistemas de baja presión y una persistente humedad que han inflado los valores acumulados de precipitación hasta niveles inéditos.
El punto de inflexión, y el evento que puso el foco en la extraordinaria cantidad de agua caída, fue la catastrófica inundación del 7 de marzo de 2025. En apenas unas horas, la ciudad recibió una cantidad de lluvia que, según fuentes periodísticas y el propio SMN, se aproximó o incluso superó los 300 milímetros, un volumen que representa casi un tercio de lo que suele llover en todo un año en la región.
Ese evento extremo no solo aceleró la acumulación de milímetros, sino que tuvo consecuencias trágicas e incalculables, dejando un saldo de 18 víctimas fatales y miles de personas evacuadas, además de graves daños materiales en la infraestructura urbana, incluyendo el colapso de puentes y cortes de rutas. La magnitud de la inundación de marzo sirvió como una advertencia de la vulnerabilidad de la ciudad ante eventos climáticos que, según especialistas, se están volviendo más frecuentes y severos a causa del cambio climático.
La anticipación del récord y el impacto a largo plazo
La superación de la marca histórica de 1976 era una posibilidad que se venía manejando en las últimas semanas, a medida que el acumulado se acercaba peligrosamente a los 1084 milímetros. Con las últimas lluvias, esa expectativa se concretó, confirmando el carácter excepcional de este año.
La situación climatológica de 2025 impulsa un debate urgente sobre la planificación urbana y la necesidad de obras hidráulicas estructurales en Bahía Blanca. Expertos y organizaciones civiles han señalado que la expansión urbana sin una adecuada infraestructura de drenaje, sumada al desborde de cursos de agua clave como el arroyo Napostá y el canal Maldonado, son factores que magnifican el riesgo de inundaciones.
Mientras la ciudad celebra la «curiosidad» del récord histórico, la memoria de la catástrofe de marzo y la amenaza constante de nuevos eventos extremos obligan a las autoridades a acelerar las medidas de adaptación y mitigación para reducir la vulnerabilidad de la población y el territorio.
