
Un informe de la banca pública bonaerense señala que el impacto de los aumentos de tarifas, combustibles y la nueva metodología del INDEC mantendrán al IPC por encima del 2% durante el primer semestre. El objetivo oficial de una inflación cercana a cero quedaría recién para la segunda mitad del año.
Tras conocerse que la inflación acumulada de 2025 cerró en 31,5%, el Banco Provincia encendió una señal de alerta sobre la evolución de los precios en el inicio de 2026. Según un reciente informe de la entidad, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) difícilmente baje del 2% mensual antes de junio, impulsado principalmente por el aumento de tarifas, el ajuste en combustibles y los cambios en la forma de medir la inflación.
El análisis forma parte del reporte “Semana Económica”, elaborado por la banca pública bonaerense que preside Juan Cuattromo, donde se advierte que la meta del Gobierno nacional de alcanzar una inflación cercana a cero en el corto plazo aparece, al menos por ahora, como lejana.
“En el primer semestre de 2026 será difícil que perfore el 2% mensual”, subrayaron desde el Banco Provincia.
Tarifas, combustibles y salarios: los factores de presión
El informe remarca que el nuevo escenario inflacionario estará condicionado por varios factores simultáneos. Por un lado, el aumento del impuesto a los combustibles y la actualización de los cuadros tarifarios en los servicios públicos ejercerán una presión mayor sobre el índice que en meses anteriores. A esto se suma la búsqueda de recomposición del poder adquisitivo perdido durante la segunda mitad de 2025, lo que podría generar tensiones adicionales en el frente salarial y, en consecuencia, en los servicios privados.
“El aumento del impuesto a los combustibles y las actualizaciones del cuadro tarifario impondrán más presión que antes, mientras que la recuperación parcial de salarios puede sumar tensión sobre los precios”, indica el documento.
El nuevo IPC del INDEC y su impacto
Otro de los puntos centrales del análisis del Banco Provincia es la nueva metodología que comenzará a utilizar el INDEC para medir la inflación. Según explican, el cambio implicará una mayor incidencia de las tarifas dentro del índice, en detrimento del peso relativo de los bienes.
De acuerdo con el informe, rubros como Vivienda, agua y electricidad y Transporte incrementarán su incidencia en más de tres puntos porcentuales dentro del IPC total. Esto significa que los ajustes tarifarios tendrán un impacto estadístico más fuerte que en el esquema anterior.
“Las apreciaciones cambiarias serán menos ‘desinflacionarias’ que antes, mientras que los aumentos de tarifas ejercerán mayor presión sobre el índice. Controlar el dólar tendrá menos efecto inmediato sobre la inflación medida”, detallaron desde la entidad.
Las metas oficiales y las proyecciones privadas
Pese a este escenario, el Gobierno nacional mantiene su objetivo de que la inflación perfore el 1% mensual en el segundo semestre de 2026. El propio presidente Javier Milei aseguró recientemente que “para mitad del año que viene o agosto, la inflación va a pasar a ser de cero coma algo”.
Sin embargo, las estimaciones privadas muestran un sendero más gradual. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, que recopila proyecciones de 44 consultores, bancos y centros de investigación, estima que la inflación de enero rondará el 2%, mientras que hacia junio podría descender hasta 1,5%, aunque sin alcanzar niveles cercanos a cero.
Un cambio de ciclo en la medición
El nuevo método del INDEC comenzará a reflejarse en los datos oficiales que se conocerán a mediados de febrero, marcando el cierre de un ciclo metodológico que llevaba más de siete años sin modificaciones sustanciales. La actualización busca reflejar de manera más fiel los hábitos de consumo actuales de los hogares, profundamente transformados en los últimos años.
El esquema fue diseñado durante 2025 bajo la conducción de Marcos Lavagna, con pruebas internas y validaciones del Ministerio de Economía antes de su implementación definitiva. El núcleo del cambio está en la actualización de la canasta de bienes y servicios, que redefine qué rubros pesan más y cuáles pierden relevancia en el cálculo final.
En ese contexto, el Banco Provincia concluye que el desafío inflacionario de 2026 no solo dependerá de la política monetaria y cambiaria, sino también de decisiones tarifarias y metodológicas que condicionarán la evolución del IPC durante buena parte del año.
