
Un escándalo judicial sacude a Bahía Blanca: María Sol Sotelo, una mujer que gozaba del beneficio de la prisión domiciliaria y estaba monitoreada con una tobillera electrónica tras ser condenada por la venta de estupefacientes, fue aprehendida nuevamente por continuar con la actividad ilícita desde su propia casa. En el allanamiento, la Policía incautó cocaína, marihuana, dinero y un arma de fuego cargada, evidenciando una flagrante burla a la medida cautelar impuesta por la Justicia.
La Traición a la Confianza Judicial: El Caso Sotelo
El beneficio de la prisión domiciliaria, pensado para casos específicos que requieren un cumplimiento de la pena fuera de un establecimiento penitenciario, fue utilizado como fachada para una continuidad delictiva en Bahía Blanca. La protagonista de esta historia es María Sol Sotelo, de 30 años (aunque su condena previa fue en el presente año), quien se encontraba en su domicilio de calle Inglaterra al 2000 cumpliendo una condena por narcotráfico. A pesar de llevar una tobillera electrónica que monitoreaba su ubicación, la mujer no detuvo su actividad ilegal.
La causa se puso en marcha por la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio (UFIJ) N°19, especializada en estupefacientes y a cargo del fiscal Mauricio Del Cero. La investigación se remonta a finales de 2024, cuando la fiscalía comenzó a recibir las primeras denuncias anónimas que señalaban que Sotelo continuaba con el narcomenudeo desde la misma vivienda que debía ser su lugar de reclusión.
Vigilancia y Pruebas Contundentes
A pesar de la incredulidad inicial de que una persona bajo estricto monitoreo judicial pudiera reincidir tan rápidamente, las denuncias se hicieron más frecuentes en los últimos días. Esto obligó al Grupo de Investigaciones de la Delegación de Drogas Ilícitas a realizar tareas de vigilancia e inteligencia encubierta sobre el domicilio.
El resultado de las tareas de campo fue contundente: los efectivos policiales lograron documentar «numerosos movimientos compatibles con la venta de drogas», un patrón que se repite en el circuito del delivery y comercialización minorista de estupefacientes. Con la prueba materializada, la UFIJ N°19 solicitó inmediatamente la orden de allanamiento correspondiente al Juzgado de Garantías N° 4 en turno, que dispuso la medida sin dilaciones.
Cocaína, Marihuana y un Arma de Fuego Cargada
El operativo de allanamiento fue ejecutado por personal de la Delegación de Drogas Ilícitas, con el apoyo de la Policía de Establecimientos Navales y el personal de Infantería, buscando asegurar la zona y evitar cualquier tipo de incidente.
Al ingresar a la vivienda, no solo se encontró a María Sol Sotelo, quien estaba en compañía de menores de edad y portaba la tobillera electrónica, sino que se halló una gran cantidad de elementos que confirman la actividad de venta de drogas:
- Estupefacientes: Cantidades de cocaína y marihuana listas para la comercialización.
- Logística: Elementos de fraccionamiento y corte, fundamentales para preparar las dosis.
- Capital: Una suma importante de dinero en efectivo, producto de la venta.
- Agravante: Un arma de fuego cargada, lo que agrava considerablemente la situación procesal al sumar un delito de riesgo a la salud pública.
La mujer fue aprehendida en el lugar y quedó a disposición de la Justicia. En las próximas horas, Sotelo será sometida a declaración indagatoria. Los delitos que se le imputan son: comercialización de estupefacientes, tenencia de estupefacientes con fines de comercialización y tenencia ilegal de arma de fuego. La presencia de menores de edad en el domicilio al momento de la actividad ilícita podría sumar otro agravante a su condena futura, demostrando un desprecio total por la ley y el beneficio que le había sido concedido.
La reincidencia bajo arresto domiciliario con monitoreo electrónico expone una fisura en el sistema de cumplimiento de penas y plantea un serio debate sobre la efectividad de estas medidas en casos de narcotráfico, donde el lucro y la infraestructura delictiva a menudo superan las barreras judiciales impuestas.



