
El Tribunal en lo Criminal N.º 1 dictó sentencia contra Sonia Paola Alvarado tras probarse que suministraba marihuana a un adolescente con el objetivo de generarle adicción y utilizarlo como «dealer». La investigación de la fiscalía bahiense fue clave para desarticular el accionar de la imputada en la vecina localidad.
En un fallo que pone de manifiesto la gravedad de la explotación de menores dentro de la cadena del narcotráfico, la Justicia condenó a Sonia Paola Alvarado a la pena de cinco años de prisión de cumplimiento efectivo. La sentencia, dictada mediante la modalidad de juicio abreviado, la halló responsable del delito de suministro de estupefacientes a título gratuito, agravado por ser en perjuicio de un menor de edad y con la intención de servirse de él para la comercialización.
La causa, instruida por la UFIJ N.º 19 bajo la dirección del fiscal Mauricio Del Cero, comenzó a raíz de una denuncia radicada por la madre de la víctima. El testimonio fue contundente: acusó a Alvarado de introducir a su hijo en el consumo de marihuana dentro de su propio domicilio en la localidad de Stroeder, aprovechando los fines de semana para concretar las maniobras.
Una estrategia de captación sistemática
De acuerdo con la investigación judicial, Alvarado no solo facilitaba la sustancia al adolescente, sino que buscaba asegurar su dependencia para integrarlo a su red de ventas. En una de las situaciones acreditadas, la mujer le hizo entrega de dos frascos que contenían marihuana fraccionada: uno estaba destinado al consumo personal del joven, mientras que el segundo debía ser vendido por él bajo sus directivas.
El material probatorio que permitió cerrar el proceso incluyó el allanamiento de la vivienda de la imputada. Allí, los efectivos policiales secuestraron marihuana en diversas formas, junto con elementos específicos para el fraccionamiento y acondicionamiento de la droga. Además, las pericias realizadas sobre las comunicaciones telefónicas de Alvarado confirmaron el vínculo con el menor y la intencionalidad de utilizarlo como brazo ejecutor de la venta minorista.
El veredicto del Tribunal
Los magistrados del Tribunal en lo Criminal N.º 1 consideraron que la conducta de Alvarado representó un peligro concreto para la salud pública y, especialmente, para la integridad del menor involucrado. La figura del agravante por «servirse de un menor» es una de las más severas dentro de la Ley de Estupefacientes, ya que busca proteger a los sectores más vulnerables de ser reclutados por organizaciones criminales.
Con esta condena, Alvarado permanecerá alojada en una dependencia penitenciaria, mientras que la fiscalía continúa monitoreando situaciones similares en las localidades del distrito, donde el narcomenudeo intenta expandirse utilizando la captación de jóvenes en situación de vulnerabilidad.
