
El Tribunal Criminal N.º 2 dictó la sentencia contra Stella Maris Distel, quien durante casi tres años chantajeó a la víctima tras sesiones de masajes y videollamadas. El perjuicio económico superó los 4 millones de pesos y diversas compras de bienes materiales.
La justicia penal de Bahía Blanca dictó una condena ejemplar en un caso de extorsión que conmocionó a la localidad de Puan. Stella Maris Distel fue sentenciada a la pena de 7 años de prisión efectiva, luego de que quedara acreditado el sistemático plan de chantaje que desplegó sobre un hombre durante un período de casi tres años.
El origen del engaño y la maniobra extorsiva
La investigación, llevada adelante por la UFIJ N.º 20, a cargo del fiscal Rodolfo De Lucia, determinó que el vínculo se inició cuando la víctima acudió al domicilio de Distel para realizarse masajes. A partir de ese contacto inicial, comenzaron a mantener comunicaciones frecuentes a través de videollamadas.
Sin que el hombre lo supiera, la mujer capturó imágenes y contenido íntimo de dichas transmisiones. Ese material se convirtió en el arma principal de una extorsión que comenzó a principios de 2022 y se extendió de manera ininterrumpida hasta noviembre de 2024. Bajo la amenaza constante de hacer públicas las fotografías y videos, Distel doblegó la voluntad de la víctima, obligándolo a realizar entregas de dinero en efectivo y transferencias bancarias que, en total, superaron los 4 millones de pesos.
Exigencias materiales y denuncias
Además del dinero en efectivo, la imputada llevó su accionar un paso más allá al utilizar la cuenta de la víctima para adquirir productos a través de plataformas de comercio electrónico. Según consta en el expediente, el hombre fue forzado a comprarle un reloj, un taladro, una balanza digital y hasta productos de panadería por montos que excedieron los 100 mil pesos adicionales.
El calvario de la víctima finalizó en diciembre de 2024, momento en el que decidió radicar la denuncia formal. Durante el proceso judicial, el aporte de las conversaciones extorsivas y el registro de las transacciones bancarias resultaron pruebas irrefutables para el Tribunal. La fiscalía logró demostrar la habitualidad y la coacción ejercida por Distel, lo que derivó en la condena de 7 años de prisión que deberá cumplir de manera efectiva.
